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Mostrando las entradas etiquetadas como Literatura

La intuición y el corazón

  La intuición y el corazón Quizá los eruditos definan la intuición de muchas maneras distintas. Entre ellos hay coincidencias, pero también palabras complicadas, conceptos difíciles de entender para la mayoría de las personas. Aun así, todos intuimos. Todos sentimos algo antes de que la razón pueda explicarlo. Nos adelantamos a lo que después confirmarán los sentidos. Hay un saber previo, callado, que no necesita demostración. Ese sentir que la razón no alcanza a aclarar nos muestra que nuestros procesos mentales también tienen límites. A veces parece infinita, pero no lo es. Cuando nos damos cuenta de que algo lo hemos percibido desde un lugar desconocido, solemos decir que viene del corazón. Ese lugar no nos dice cómo funciona, por qué actúa o desde dónde se adelanta. Nada sabemos, pero sentimos que lo sabemos. No es que corazón y razón estén desconectados. Hay comunicación. Somos conscientes de lo que sentimos, lo recordamos, incluso lo razonamos después. Pero no hablamos el m...

¿Por qué nos gusta escuchar el mar, los arroyos y la lluvia?

  ¿Por qué nos gusta escuchar el mar, los arroyos y la lluvia? Imagen tomada por el autor  A veces piso el freno de mis reflexiones, como quien reduce la velocidad antes de una curva importante, y sonrío al imaginar que vivo un periodo de exámenes de final de curso. En este punto me veo sentado en un pupitre —solo—, con la luz entrando por la ventana y unos folios en blanco esperando que me atreva. No voy a explicar lo que sigue como si fuera el secretario de Don Santiago Ramón y Cajal, ni como si acabara de regresar de un congreso mundial de neurociencia. Lo escribo como uno de esos compañeros que, de vez en cuando, levanta la vista y sonríe. Dicen que la fortuna es la mayor aliada del principiante, y algo de verdad debe haber, porque coincide con una pregunta que me he repetido desde muy niño y a la que, dejando pasar el tiempo como con otras cuestiones, no ofrecí respuesta. Por ello resonaba como un eco: Explica el motivo por el que a muchas personas les gusta escuchar e...

Cuando el pueblo aprendió a escuchar sus aguas

  Cuando el pueblo aprendió a escuchar sus aguas El pasado siempre deja marcas. Antes de extinguirse, alza una vez más su voz en la memoria. La observación paciente durante las lluvias ofrece posibilidades de conocer detalles de la orografía pasada de un pueblo. Tal vez no se llegue a determinar con total certeza de qué tipo de accidente se trata cuando las formas del terreno presentan similitudes, pues ni siquiera los mapas y documentos antiguos coinciden siempre al nombrarlos. Mirando el calendario hacia abajo, vemos que los arroyos corrían por la población como venas silenciosas, guiando la vida sin que muchos repararan en su curso. Caminando entre calles y plazas, se notaba cómo el terreno había sido domado poco a poco, como si la naturaleza hubiera cedido con paciencia ante la mano humana. Algunas trazas de su antiguo recorrido aún se adivinaban bajo la piedra, la losa y el asfalto; otras, canalizadas con cuidado, habían desaparecido casi sin ruido. Era fácil imaginar el...

El regalo de la mente profunda

  El regalo de la mente profunda Imagen tomada por el autor del escrito Sabemos que quienes amamos no siempre están a nuestro lado. La evidencia es clara: no los vemos, no los escuchamos, no los tocamos; la vida física se ha ido. Eso es un hecho, inmutable. Pero la mente tiene un privilegio que trasciende los sentidos: nos permite mantenerlos presentes . Podemos reproducir sus gestos, anticipar sus respuestas, sentir su energía, incluso dialogar con ellos en nuestro interior. Esto no es fantasía: es la estructura que el amor ha dejado dentro de nosotros. La mente guarda, recrea y prolonga lo que los sentidos ya no pueden captar. Esta capacidad no es igual en todos. Algunas mentes integran profundamente lo que aman; otras apenas registran la relación y, con el tiempo, el vínculo se disuelve. Quien no alcanza esta profundidad pierde algo fundamental : la riqueza de la conexión interna, la continuidad de lo amado dentro de sí mismo. No siente dolor, pero tampoco la plenitud de lo q...

La prudencia en la tempestad

  La prudencia en la tempestad Después de muchos días, la tempestad ha limpiado de neblina el firmamento. Su aspecto es saludable, de un azul celeste intenso. Con el paso de las horas se apaciguan los motivos de preocupación, tras el desfile silencioso de borrascas formadas por nubes pesadas que lanzaban una lluvia pérfida, empujadas por fuertes torbellinos de viento húmedo. En los últimos años se comentaba —sobre todo entre las personas de edad, motivado por la pertinaz sequía— que ya no llovía ni hacía el mal tiempo de cuando eran niños, y puede que llevaran razón. Sin embargo, tanto el año pasado como el actual se asemejan mucho a lo que conocieron. Aun avisados, el dolor causado por los latigazos de la naturaleza ha sido considerable, con especial intensidad en algunos puntos del Campo de Gibraltar, generando enorme preocupación, especialmente después de que los ríos se desbordaran en algunas zonas, obligando al desalojo de centenares —o quizá miles— de vecinos. Los efectos ...

Miradas de una vida

  Miradas de una vida Qué extraño nos resulta la vida. Nos acompaña, está integrada con nuestro ser, y parece que la conocemos; creemos ser dueños de nuestros pensamientos, de nuestros actos, de nuestra manera de comunicarnos e incluso de nuestra forma de entender. Sin embargo, cuando disponemos de tiempo para reflexionar, o cuando el peso de la vida cambia, surgen ideas que antes pasaban desapercibidas. Mientras tanto, observamos la existencia como si fuera ajena, pero es un espejo que nos devuelve lo que no sabemos que sentimos. Entendemos lo que entendemos. Comprendemos por qué nos comunicamos, cómo lo hacemos y para qué; sabemos cómo funcionan los medios que utilizamos. De igual manera, sentimos que las expresiones corporales —sobre todo las manos— también comunican. Las observamos, asimilamos sus gestos y movimientos, y sabemos reproducirlos. Pero hay un tercer medio de expresión: los ojos. Y este lo entendemos bastante menos. Muchos perciben lo que los ojos comunican; ot...

Las manos también hablan

  Las manos también hablan Por Miguel Ángel - See below., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=71427942 Las nubes se alzan con aspecto endemoniado y cubren un amplio espacio. El frío húmedo desciende desde la sierra con paso lento, calando los cuerpos a pesar de las prendas de abrigo. El viento racheado arrastra por las callejuelas del centro de la ciudad diminutas gotas de agua que alteran los hábitos y empujan a buscar refugio en los locales públicos. Es ocasión propicia para un lugar que reconforte, resguarde y, al mismo tiempo, ofrezca comodidad en estas primeras horas de la mañana. En este contexto, la aglomeración es habitual y, al poco tiempo, el espacio queda ocupado y reducido. El calor corporal comienza a invadirlo todo, mientras los saludos y las conversaciones, en distintas vertientes, se suceden y quedan al alcance incluso de los oídos más débiles. Detrás de cada diálogo, de cada rostro, gesto, peinado o vestimenta, hay una persona distin...

Juventud, divino tesoro

  Juventud, divino tesoro “Juventud, divino tesoro” es una afirmación que parece gozar de unanimidad. Y no es para menos: nada resulta comparable al patrimonio del tiempo que cada cual carga en su morral de viaje. Sin embargo, da la impresión de que este tesoro rara vez se sitúa entre los más valorados, salvo en la última etapa de la vida, cuando la conciencia de su pérdida se vuelve nítida e irreversible. Pero esta percepción no ha sido siempre la misma. La valoración del tiempo y de la juventud ha ido variando y asentándose de manera distinta a lo largo de las etapas históricas y vitales. Hubo épocas en las que los jóvenes eran plenamente conscientes de que el tiempo era un recurso imprescindible para construir el futuro. Entonces, la mera antigüedad no bastaba para escalar posiciones en la sociedad: era necesario formarse, adquirir conocimientos, estudiar y prepararse. Aquella actitud solía ir acompañada de estímulos e incentivos que, en muchos casos, activaban la laboriosidad...

¿Pasa el tiempo o pasamos nosotros?

  ¿Pasa el tiempo o pasamos nosotros? Imagen tomada por el autor Dicen los entendidos que cambiar de hábitos es recomendable. En mi caso, cuando lo hago , y según la dedicación, experimento una sensación casi imperceptible, parecida a cuando de niño descubría algo nuevo. Con esta idea, y con independencia del clima, he cambiado la hora de caminar. Hace unos días, aprovechando un día soleado, me dirigí con paso tranquilo hacia el otro lado de la villa. Se trata de un coqueto rincón con vocación de mirador, punto final de una calle orientada al norte, situada en la urbanización El Lazareto. En los últimos metros, el asfalto se transforma en una plataforma de ladrillo rojo. Un muro frontal del mismo material, bien rematado, soporta una malla de alambre sujeta a tubos galvanizados que, suponemos, tienen como objeto obstaculizar el acceso al terreno colindante, aunque al mismo tiempo impiden una visión limpia del paisaje. La sencillez del lugar se adorna con dos bancos de hierro forjad...

Una luz entre las sombras

  Una luz entre las sombras Imagen tomada por el autor del artículo Valoro de modo positivo mi dedicación a la cultura en el último mes. Tal vez porque la propia naturaleza, o algo más íntimo, tiende a compensar los estados emocionales sobrevenidos. Museos, libros y lugares han ido apareciendo como escenas que, sin buscarlo, resultan agradables a los sentidos y necesarias para el ánimo. De los primeros ya dejé constancia hace unos días. De los segundos, sigo construyendo una columna irregular: lecturas que se acumulan, carpetas que se ordenan y otras que permanecen abiertas. El papel, en cualquier caso, continúa atrayéndome. Entre los libros leídos en formato físico, quiero destacar Historia de la Algeciras Medieval , del barreño José Antonio Ortega Espinosa. Una obra que busca responder a tres interrogantes persistentes en la historia de la ciudad, cuestiones que algunos historiadores han dado por cerradas, quizá con excesiva premura. El autor adopta una estrategia precisa: estre...

Bajaba el río cantando

  BAJABA EL RÍO CANTANDO  Hoy quiero compartir un poema de alguien cercano. Se titula ‘Bajaba el río cantando’ . Es un texto sencillo en apariencia, pero muy cuidado en el ritmo y en las repeticiones, casi como si estuviera pensado para ser escuchado más que leído. No habla tanto de colores como de sensaciones, y por eso pide pausa, silencio y un poco de tiempo. Les dejo con el poema. Escúchenlo despacio   BAJABA EL RÍO CANTANDO C armela Mirecki Quintero Bajaba el río cantando entre peñascos de cal. Y la arena que llevaba no era blanca, no era negra, que era del color del mar. Ayer contemplando el cielo, una estrella vi brillar y los rayos que mandaba no eran blancos, no eran negros, que eran del color del mar. Hay un pájaro en el monte que siempre escucho cantar; y las notas de su canto ni son blancas ni son negras, que son del color del mar. El rosal que más me gusta tiene una flor nada más. Bendita la flor aquella que no es blanca, que no es negra y tiene el co...

Piedras, muros y comunidades: una reflexión sobre construir y pertenecer

  Piedras, muros y comunidades: una reflexión sobre construir y pertenecer Desde hace unos días me ronda una idea que, curiosamente, volvió a mí a través de un mensaje que encontré por casualidad en la página de una sobrina. Decía así: “ Para quienes alguna vez dudan de sí mismos porque cuidan, protegen y están presentes sin recibir lo mismo a cambio: las personas no devuelven lo que mereces, devuelven lo que son.” La frase me golpeó porque refleja fielmente algo que he vivido, especialmente durante un periodo anterior a 2025 . Organicé mis acciones con la intención de que sirvieran al bien común. Me movía el deseo de construir: colocar una buena piedra, un ladrillo firme, útil, capaz de formar parte de algo bello y duradero, que con el tiempo pudiera convertirse en una edificación admirada. Ese era siempre el horizonte: aportar, sumar, imaginar estructuras que sostuvieran un futuro compartido. La realidad que encontré en mi antiguo lugar de residencia fue, sin embargo, muy di...

Navidad: memoria, historia y presente

  Navidad: memoria, historia y presente Belén montado en la Iglesia de San Isidro Labrador- Los Barrios  Me suele ocurrir, al llegar estas fechas, que necesito detenerme un momento y escribir. No para añadir erudición a lo ya conocido, sino para que aquello que vive en el interior (recuerdos, preguntas, una forma concreta de contemplar la Navidad) pueda existir también fuera. Es una manera sencilla de abrir un espacio de calma entre el ruido y la costumbre, y volver a mirar el acontecimiento que hace dos mil años cambió la historia y, de algún modo, también la vida de cada uno de nosotros. En estos textos intento narrar aquel suceso extraordinario aportando detalles que rara vez aparecen en las versiones habituales: matices que enriquecen la escena, referencias históricas que ayudan a comprender y también la emoción personal que, de una forma u otra, todos llevamos dentro. A veces asoma la memoria; otras, la ilusión; en ocasiones, una crítica suave a lo que hoy distrae o dist...

Lealtad: una palabra que guarda memoria.

  Lealtad: una palabra que guarda memoria Respiro y mis sentidos se impregnan de Navidad a través de sus múltiples manifestaciones: los adornos, las luces, la música. Sentado frente a un humeante café, cuyo aroma asciende para despertar el ánimo, observo las ventanas acristaladas, decoradas con dibujos invernales y señales opacas del cambio de temperatura. Todo forma parte del lugar. Sobre la mesa descansa una revista de portada colorida, alegórica a la festividad, que completa la composición. Tras mi primer sorbo, abro sus páginas interiores y, después de la programación navideña, aparece a doble página un pequeño descubrimiento: el título de “Leal Villa de Los Barrios” . Mientras contemplo el movimiento a mi alrededor, pienso en cómo una palabra —“Leal”— que a veces se usa casi sin pensar, puede llenarse de historia, dignidad, memoria y gratitud. Puede, incluso, elevarse a algo más valioso: un ejercicio de pensamiento moral. En ese momento, siento el impulso natural de acudir...

Una estrella en la sierra: la Navidad en un pequeño pueblo

  Una estrella en la sierra: la Navidad en un pequeño pueblo En la sierra de Jaén, un pequeño pueblo de apenas 20 vecinos encendió su primera estrella de Navidad . Mientras las ciudades compiten con alumbrados grandilocuentes, este gesto sencillo nos recuerda lo esencial de las fiestas: la ilusión compartida y la belleza de lo pequeño. El reportaje se emitió el 9 de diciembre en Andalucía Directo (Programa número 7041, 18:45h) y nos muestra cómo, a veces, una sola luz puede cambiar la noche. Inspirada por esta historia, Marisol Dorado escribió este precioso poema: A VECES A veces, una Estrella es suficiente para alegrar la Navidad. Piedras encaladas, añejas paredes, sierras calladas... Y, de repente, una Estrella sencilla que quiere alumbrar. Es una estrella única, como la rosa del Principito, que brilla entre las cuatro calles de una aldea perdida, en la sierra de Jaén, pequeña y remota, que sueña con esa luz hermosa acurrucándose en sus calles. Es el primer adorno ...

Una palabra que no significa, sino que es

  Una palabra que no significa, sino que es De forma habitual paseo por el Sendero Litoral de Estepona. Ese camino me proporciona sosiego e inspiración. El contacto con el mar y la naturaleza, mezclado con la presencia del urbanismo, forma una simbiosis extraña pero armoniosa que invita a pensar. En este contexto, hace unos días regresé —sin mover un solo paso— a un lugar lejano que me arropa en el recuerdo. Un lugar tan íntimo que, cuando intento dejarlo por escrito, las palabras se me escapan. Precisamente estaba lidiando con esa falta de palabras cuando surgió la idea. ¿Por qué no existe una palabra capaz de portar un sentimiento, como si fuera un cromosoma? Una palabra que no describa la emoción, sino que la contenga , la transporte y la despierte en quien la pronuncie o la escuche. A partir de ese instante mis pasos se volvieron más sigilosos; el murmullo de las pequeñas olas pareció suavizarse, y las pausas del camino se volvieron lentas, meditativas. Mientras avanzaba, c...