El pajarillo
El pajarillo Siempre fui un explorador de historias. Desde muy niño, me fascinaba cuando los mayores dedicaban un tiempo a recordar acontecimientos. Aunque entretenido en mis juegos, estaba atento al comienzo de las narraciones. La señal era cuando el murmullo bajaba y se alzaba una voz, como cuando las gotas anuncian el chaparrón. La mayoría escuchaba acomodada en sillas de madera; al finalizar se producían los comentarios acompañados de risas, o incluso lágrimas, y siempre alguien quería conocer más detalles. Esos minutos eran propicios para llevarse la copa a los labios, hasta que el siguiente comenzaba una nueva historia. Se recitaban poemas, comentaban novelas y se contaban historias de todo tipo: sobre hechos reales y otros posiblemente de ficción. Algunas me daban miedo, otras me producían alegría, incluso esperanza, como lo ocurrido al cabrero con la curación de un bulto. Nunca llegué a pensar que aquel tiempo podría ser la parte literaria de la velada. Ahora compre...