A bordo de la imaginación
A bordo de la imaginación Imagen de archivo Hace una mañana de domingo soleado. Sin pensarlo mucho, he bajado a la playa del Cristo y, sentado en un banco, rodeado de margaritas silvestres, malvas y otras flores, he tomado el sol. Las abejas se posaban en el corazón de las flores, libando su dulce néctar. A escasos pasos, el mar, con un leve balanceo, generaba un murmullo suave que delataba su presencia incluso con los ojos cerrados. Mientras tanto, una interminable fila de visitantes, extranjeros y nacionales, recorría esa hermosa parte del Sendero Litoral. Al pasar, inevitablemente, escucho fragmentos de conversaciones: de estudios, de trabajo, de tribunales, incluso de amor. Es fascinante la variedad de indumentarias coloridas, aunque todas coinciden en algo: prendas veraniegas y deportivas, buscando el sol, dejando poco a poco la piel más morena. Un velero en la lejanía despierta mi atención; se desplaza muy lentamente. Se me ocurre entonces divagar sobre la cantidad de hi...