Las Pozas y el misterio de Tomás
Las Pozas y el misterio de Tomás Hay recuerdos que vuelven a nuestra memoria sin que sepamos muy bien por qué. A veces basta una imagen, una palabra o una circunstancia cualquiera para que, de pronto, nos encontremos de nuevo en un lugar de nuestra infancia. Hoy me ha ocurrido algo así. Me ha venido a la memoria un pequeño rincón de mi Barriada de niño y juventud. No sé exactamente qué me ha llevado hasta allí con el pensamiento, pero he sentido ganas de contarlo. Quizá porque recordar aquellos momentos me resulta agradable, porque me hacen feliz y porque, de vez en cuando, uno necesita agarrarse a esas imágenes de su niñez en las que todavía puede reconocerse. El lugar se llamaba Las Pozas. Era un sitio apartado, formado por dos montañas enfrentadas entre sí, entre las que discurría una vaguada bastante profunda por la que corría algo de agua. Había algunas pequeñas huertas y cochineras. La vaguada terminaba desembocando en la zona de la fábrica de ladrillos y, más adelante,...