La Montera del Torero
La Montera del Torero Mi vehículo avanza por la carretera vieja de Los Barrios a Jerez y siento una felicidad apagada. Lo hago muy despacio, prestando atención a la vía, pero también a los paisajes que aparecen a ambos lados, ahora ya sin la nitidez de otros tiempos. Cada metro hacia adelante es una sucesión de bellas fotografías distintas, donde el paisaje me inspira más preguntas de las que puedo responder, como ocurre con los dibujos prehistóricos de las cuevas. El cristal bajado permite penetrar el aire suave, limpio e incoloro que transporta olor a monte, y hace que sienta como si unos delicados dedos tocaran mi cara. Ya estoy cerca de mi destino: La Montera del Torero. Esa extraña imagen rocosa que tantas veces había divisado a mi paso y ante la que nunca me había detenido. Recuerdo que, viniendo de Jerez por la carretera vieja, al iniciar la bajada aparecía de pronto, a pocos metros, casi como si la carretera hubiera sido trazada para conducir la mirada hasta ella. La...