Aprender a mirar el paisaje
Aprender a mirar el paisaje Cada día, cuando me siento en mi habitación ante la mesa y mi computadora, miro por la ventana y veo, a mi izquierda y en la lejanía, una alineación de montañas. Ese espacio puede corresponder aproximadamente a un cuarto del horizonte que me rodea. Probablemente quienes han nacido aquí conozcan su entorno y, quizá, conozcan también con facilidad la bibliografía que habla de él. No es mi caso. Hace relativamente poco que llegué y muchas de esas montañas, aunque las vea todos los días, siguen siendo para mí simplemente una sucesión de formas en el horizonte. En este punto, y pensando también en ocupar mi mente en algo que me resulte útil, he iniciado el aprendizaje de lo que me rodea. Quizá algún día pueda servirles también a mis nietos. Cuando era niño, en mi colegio de Ceuta, el maestro insistía en enseñarnos a orientarnos. Más tarde, en los estudios superiores, volvía a aparecer el asunto; y durante la mili la orientación era una enseñanza y una p...