Quedarse con su pueblo
Quedarse con su pueblo Los recientes acontecimientos de Ceuta me han hecho remontarme a muchos años atrás. Recuerdo a un militar de Tropas Nómadas del Sáhara. Su cara, morena y quemada por el sol y el viento, contrastaba con un uniforme impecable que lucía algunas medallas de cursos y condecoraciones. Se despedía de todos con serenidad. Sus palabras eran de tono grave, mantenía una ligera sonrisa forzada que dejaba intuir una profunda tristeza; renunciaba a un esfuerzo y a un futuro. Mientras le estrechaba la mano con fuerza, le pregunté: —¿Y ahora qué vas a hacer? Me respondió: —Quedarme con mi pueblo. Han transcurrido 52 años y nunca más volví a verlo, pero siempre he recordado su cara, su voz, sus palabras, su sonrisa triste y aquella decisión de mi compañero saharaui. Los acontecimientos posteriores son bien conocidos: enfrentamientos con Marruecos, la división de la población y el destierro de una parte de ella en medio de un desierto inhóspito. Nada salió como deseaban. Al...