Una mañana entre peones y sueños
Una mañana entre peones y sueños «Pero así usted no mejorará en el juego» He pasado una agradable mañana contemplando partidas de ajedrez. Siempre me han emocionado esas maniobras de ejércitos silenciosos que se despliegan sobre las sesenta y cuatro casillas blancas y negras. En esta ocasión, las piezas no estaban dirigidas por grandes maestros, sino por adolescentes que derrochaban entusiasmo y dejaban entrever prometedoras muestras de talento ajedrecístico. La Plaza de la Constitución de Los Barrios fue el escenario del encuentro. Al resguardo de un sol intenso, predominaban las camisetas amarillas de la escuela de ajedrez, cuyos alumnos ocupaban las amplias y bien dispuestas mesas preparadas para la actividad. No se trataba de una competición, sino de una jornada de convivencia: un intercambio de experiencias deportivas, una oportunidad para la relación entre jóvenes unidos por su afición al llamado juego-ciencia y una ocasión para poner en práctica los conocimientos adqui...