El peluche que esperaba
El peluche que esperaba Hay calles hechas para brillar y otras para quedarse al margen. Unas se llenan de luz, otras guardan lo que ya nadie mira. Y sin embargo, ambas tienen su atractivo. Camino con frecuencia por esas calles que son como archivos del pasado. Conservan celosamente lo que fueron y solo lo muestran a quienes saben mirar. Frente a esos detalles me detengo, y observo lo aplicado a las edificaciones como a la propia vía. Recorría una de ellas. Tenía una ligera inclinación. Estaba ornamentada con farolas fernandinas y bancos de hierro forjado. Era limpia, de casas blancas y flores. Aquel lugar me mostraba sus bellos secretos, pero el mayor de todos se encontraba a unos pasos de mí. A mi izquierda sobre uno de los bancos, permanecía sentado un gorila de peluche. Me quedé fijo mirándolo desde el lado opuesto, recorrí la calle con la mirada, por si alguien me veía. Era tan tierno que me acerqué, tenía sobre su pecho un pequeño papel escrito. Ocupaba el centro del banco...