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TARDE DE BALONMANO EN LOS BARRIOS

 

TARDE DE BALONMANO EN LOS BARRIOS


Hay quien confunde que le guste una actividad deportiva con que le guste el deporte en general. De los primeros hay muchos, repartidos en multitud de especialidades; de los segundos, bastantes menos.

He comprobado que, cuando a una ciudad llega un equipo destacado de fútbol de Primera División, aficionados de otros deportes acuden al estadio. Sin embargo, rara vez ocurre lo contrario. Los deportes considerados minoritarios suelen contar con una asistencia menor, en ocasiones casi testimonial. Algo parecido sucede también en el ámbito cultural, pero ese es otro asunto.

Yo me encuentro entre los segundos. Siempre lo he estado, y procuro asistir a todo aquello que puedo, aunque no siempre resulta posible.

En esta ocasión, me pareció una buena oportunidad para ampliar esa experiencia. A pesar de tener prevista otra salida, quise acercarme al pabellón y, al menos, presenciar uno de los encuentros: el duelo entre Sevilla y Algeciras.

En las inmediaciones del polideportivo de Los Barrios había más vehículos de lo habitual. Hasta allí llegaba el sonido musical del interior. Al traspasar la puerta de entrada, el ruido resultaba casi ensordecedor: balones golpeando el parqué, indicaciones cruzadas y cerca de cuarenta jugadoras realizando ejercicios de calentamiento.

El pabellón “Soldado Samuel Aguilar” se convirtió en punto de encuentro del balonmano andaluz con la celebración de una nueva jornada de la Liga Andaluza de Veteranas, una competición que va más allá del resultado para poner el acento en la convivencia y la continuidad deportiva.

Equipos llegados desde Almería, Sevilla, Algeciras, Málaga y Granada participaron en una jornada que, desde antes de comenzar, ya mostraba su carácter particular.

A pie de pista se percibía el olor a spray muscular, tan habitual en este tipo de competiciones. Las jugadoras intensificaban los lanzamientos y ensayaban diferentes jugadas mientras esperaban el inicio. Sin embargo, la hora prevista pasó sin que hubiera señales de comienzo.

El retraso se fue prolongando. Las versiones sobre lo ocurrido eran diversas, pero había un hecho común: la ausencia del equipo arbitral. Mientras tanto, la pista cambiaba de protagonistas por momentos; las jugadoras retomaban el calentamiento de forma intermitente y, en los intervalos, algunos niños —probablemente hijos de las propias participantes o del público— ocupaban el espacio de juego con total naturalidad.

La falta de información por megafonía acentuaba la incertidumbre. El tiempo avanzaba y el ambiente oscilaba entre la paciencia y la resignación, aunque sin perder en ningún momento el tono cordial que parecía definir la jornada.

Sobre la pista, cuando finalmente comenzara la actividad, la competitividad no quedaría al margen. Duelos igualados, fases de ritmo intenso y protagonismo de las porteras formarían parte de una tarde donde la experiencia y la lectura del juego marcarían diferencias. La exigencia sería evidente: lanzamientos capaces de rondar los 80 kilómetros por hora obligarían a intervenir a las guardametas en apenas unas décimas de segundo.

El evento, organizado de forma conjunta por el Club Balonmano Ciudad de Algeciras, la Federación Andaluza de Balonmano y el Ayuntamiento de Los Barrios, pone de relieve el esfuerzo necesario para reunir a equipos de distintos puntos de Andalucía en una misma sede.

Sin embargo, el verdadero valor de la jornada no se encontraba únicamente en el desarrollo de los partidos. La convivencia entre equipos, el ambiente de compañerismo y ese “tercer tiempo” no escrito forman parte esencial de una iniciativa que apuesta por el deporte femenino como herramienta de salud, cohesión y continuidad.

Finalmente, la jornada terminó por arrancar, aunque tras una hora y vente minutos, ya fuera de mi tiempo. Abandoné el pabellón con la sensación de haber asistido a algo incompleto, pero suficiente para entender el espíritu de la cita.

Porque más allá del resultado de los partidos —que otros podrán contar con detalle— lo que allí se percibía desde el primer momento era el sentido de una competición diferente: jugadoras que regresan al deporte, que lo mantienen vivo entre obligaciones y años, y que encuentran en estas jornadas algo más que un marcador.

A veces no hace falta verlo todo para comprenderlo.













Tomadas por el autor.

Comentarios

  1. Independientemente de las incidencias, siempre felicitaré a quienes participan en los eventos.

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  2. Preciosa crónica. Se nota que estás, por eso cuentas. Haces que me aficione hasta leer lo deportivo. Gracias.

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