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El alma del mercado en Los Barrios

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  El alma del mercado en Los Barrios Mercado Municipal de Los Barrios Hace unos días paseé por el mercado municipal. A simple vista, puede parecer un lugar más, con su bonita y funcional arquitectura de base octogonal , algo desgastada por las últimas lluvias y el tiempo, pero si uno se detiene, si mira con atención, descubre algo mucho más valioso. La forma octogonal no solo le da carácter, sino que permite un aprovechamiento más eficiente del espacio, facilitando el tránsito y la disposición de los puestos. Este mercado es pequeño, sí, pero tiene alma. En su interior, cada uno de los 7 puesto ocupados de los 13 existentes, cuenta una historia: los pescaderos que madrugan para traer lo mejor del mar, los carniceros que mantiene recetas de toda la vida, las panaderías con ese olor a hogar, los puestos de verduras, con productos que saben a tierra y a esfuerzo y la floristería al servicio de la ornamentación y el detalle. En el centro, dos bancos y un macetero que no solo decora...

Se acaba el día

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  Se acaba el día                                                             Marisol Dorado Villanueva                                                    Se acaba el día.                                                    Un día de casi verano.                                                    Con su calorcita justa,                                       ...

El poder de una buena charla

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  El poder de una buena charla Me reconforta mantener una buena conversación, de esas que se dan sin miedo, porque el miedo es la puerta que oculta lo que aún no estamos listos para ver. Me basta con que esa charla me arranque una suave sonrisa, esa que hace que mis pequeños ojos se entornen, como si temieran un ataque de rayos de sol. Me gusta escuchar lo que comentan los demás: son proyecciones de sus ideas y, en el fondo, de su propia persona. A veces me preguntan de dónde saco lo que escribo. Y la verdad es que muchas veces surge de ahí, de ese intercambio silencioso y poderoso que se da al hablar y escuchar. Un sitio propicio para que surjan ideas es la cafetería de Jerónimo, a la que llamo, con cierta complicidad, mi cuartel general del conocimiento. Es uno de esos lugares que me inspiran y donde las ideas brotan una tras otra, como luces de coches dirigiéndose a un supermercado en plena víspera de Navidad. Llegan movidas por razones diversas, muchas veces sin una causa clar...

Formar equipo, formar personas

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  Formar equipo, formar personas Crónica emocional de una temporada en el C.D. Montera Baloncesto  Vago por el pueblo sin rumbo fijo. Pensaba encontrarme con un partido, pero la temporada ya ha terminado. Aun así, conservo recuerdos nítidos de algunos encuentros vividos. Observo el colorido de las plantas recién sembradas en los arriates y rotondas; destacan el morado, el verde y un amarillo intenso. Este último me hace pensar en la equipación de algún equipo deportivo de Los Barrios. Sin pensarlo dos veces, decido dirigirme al polideportivo. Es un lugar modesto, pero cálido y familiar. En dos de sus lados, tres bancadas de cemento —como escalones anchos— permiten casi sentir los latidos del corazón de las deportistas. Me encanta escuchar el sonido del balón al golpear la cancha brillante, y su amortiguación con las manos: las palmas lo recogen con precisión, las yemas lo sujetan como si fueran ventosas suaves, aferrándose al ritmo del juego. A veces juego conmigo mismo: in...

Historia y vida en la Barriada Príncipe Alfonso: Capítulo 3. La Enseñanza

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  Historia y vida en la Barriada Príncipe Alfonso Capítulo 3. La Enseñanza Amigos de clase con doña Josefina y don Juan José Hablar de la enseñanza en la Barriada del Príncipe es recorrer una parte entrañable de su historia, donde se entrecruzan los esfuerzos municipales, el impulso vecinal y la esperanza de tantas familias que buscaban un futuro mejor para sus hijos. Aunque no disponemos de un censo exacto de aquellos primeros años, sabemos —por noticias como la del fallecimiento del pastor Marqués en 1913 y la reacción de la "populosa barriada"— que ya habitaba allí un número considerable de personas. En aquel tiempo, sin agua corriente, sin calles pavimentadas, apenas con los servicios básicos, pensar en una escuela parecía una utopía. Sin embargo, ya en 1926 aparece la primera señal concreta: el Ayuntamiento acuerda encargar planos y presupuestos para construir dos locales, destinados a escuela y vivienda para los maestros. Ese mismo año, se coloca la primera piedra de u...

La escuela florecida

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  La escuela florecida Una visita a un lugar que revive gracias al esfuerzo compartido. A veces, basta detenerse a mirar para descubrir que la belleza también brota del trabajo silencioso, de la unión sincera y del paso del tiempo que no borra, sino que transforma.  De camino hacia la Polvorilla, invitado por mi amigo Andrés, observaba la frondosidad del campo, despertado en primavera y agraciado por las generosas lluvias. El tapiz de colores me hizo sentir un deseo irrefrenable de empaparme de su olor y su luz. Allí comenzaban a brotar las sencillas amapolas rojas, lilas, rosas; las familiares margaritas con su peculiar olor a niñez y sedosos pétalos; los esbeltos gladiolos de tulipas blancas con su estigma amarillo, como una pequeña espada. Y entre todos ellos, la zanahoria silvestre. Cerca de mi destino, las aguas corrían despacio hacia el embalse, como jugando entre los numerosos obstáculos del arroyo, mientras susurraban un murmullo de risas. Algunos animales disfrutaban...

Sueños que soñamos

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  Sueños que soñamos Por Carmela Mirecki Quintero Y es que, a veces, en medio de la nada, no sabes dónde estás. Y te buscas detrás de las pisadas. Y sólo quedan los símbolos absurdos de la nada. No hace falta perderse. No es necesario huir de lo imposible. Hace falta encontrarse, saber quién eres. Y romper ataduras y desprecios, afectos y dolores. Y saber que es mentira la existencia. Que no existe el ayer. Que no existe el futuro. Que sólo somos sueños que soñamos. Este poema me conmueve cada vez que lo leo. Siento que habla de perderse, pero también de encontrarse en medio de la nada. De buscarse en las huellas, aunque esas huellas a veces parezcan vacías. Me gusta cómo juega con la idea de romper lo que nos ata —no sólo lo que duele, sino también lo que queremos— para llegar a algo más verdadero. Y ese final... "sólo somos sueños que soñamos" ... suena como una verdad suave, que duele y consuela a la vez. Como si la vida, al final, fuer...