Metrosideros excelsa, la flor de las gotas de oro

 

Metrosideros excelsa, la flor de las gotas de oro


Caminaba por un sendero con paso diligente, pero sin prisa. De pronto dirigí la mirada, atraído por unos destellos a la altura de mis ojos. Entre la flor y yo se alzaba una celosía metálica sobre un muro.

En un principio solo me fijé en un hermoso contraste de colores: verde, blanco, granate y un amarillo como el oro. Era una flor.

No conocía su nombre. La vi antes de buscarla. Pensé que aquellas diminutas luces eran gotas de agua prendidas en los hilos rojos de la flor. Después supe que eran sus anteras. La realidad corrigió mi error, pero no consiguió hacerla menos hermosa.

Durante unos instantes preferí creer que la naturaleza también sabía fabricar joyas. Acepté aquel regalo y lo convertí en una imagen que aún conservo con agrado. 




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