Esto es lo que veo
Esto es lo que veo
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| Inicio del encuentro |
Ayer incorporaba anotaciones a mis trabajos cuando apareció en pantalla una información del Ayuntamiento de Los Barrios. El concejal de Deportes, Raúl Álvarez, y el edil de Salud, Carlos Torres, anunciaban la celebración de un campeonato de baloncesto en la localidad.
Las noticias en redes sociales suelen llegar recortadas y, por un momento, dejé lo que me entretenía para informarme de aquello que sí merecía atención. Efectivamente, para quien aún no lo sepa, del 17 al 23 se disputa el Campeonato de España de Baloncesto en categoría cadete masculina.
Participan treinta y seis equipos divididos en grupos que juegan distintas fases en tres sedes: La Línea de la Concepción, San Roque y Los Barrios.
En esta villa los encuentros se celebraban los días 18 y 19. Quizá, para muchos, el atractivo estuviera en ver a equipos como el Real Madrid Baloncesto, el FC Barcelona Bàsquet o el Valencia Basket, aunque ninguno pertenecía al grupo asignado a esta sede.
En la pasada jornada se disputaban dos partidos, a las 17:30 y a las 19:30. No lo pensé demasiado. Con un sol de elecciones remonté el antiguo barranco de la Parrilla y subí hasta el Polideportivo Samuel Aguilar.
Jugaban el Nobotex Tifón Novobasket, de Vigo, frente al Canterbury School, de Las Palmas de Gran Canaria.
A la entrada, los jóvenes calentaban sobre la pista mientras las gradas, divididas por aficiones, comenzaban a teñirse de amarillo en un lado y de azul en el otro. Cada grupo animaba a los suyos con esa mezcla de nervios e ilusión que solo se ve en el deporte joven.
Ambos equipos alternaban la defensa zonal con algunos momentos puntuales al hombre. El encuentro comenzó igualado, con ciertas imprecisiones propias de los primeros minutos. Poco a poco, los amarillos comenzaron a imponerse hasta abrir una diferencia cercana a los diez puntos, ventaja que mantuvieron —con pequeñas oscilaciones— hasta el final.
Se vieron buenas jugadas por parte de ambos conjuntos, especialmente del Novobasket, que movía el balón con soltura por el exterior y encontraba lanzamientos desde el 6,25 con un notable porcentaje de acierto. Canterbury, por su parte, buscaba más el juego interior y, aunque llegaba con frecuencia bajo canasta, el balón parecía resistirse.
Me llamó especialmente la atención que en el Novobasket no existía una dependencia clara de un solo tirador exterior. Casi cualquiera asumía la responsabilidad del lanzamiento. Quizá ahí residía una de las mayores diferencias. Todavía recuerdo una entrada a canasta con cambio de mano, de derecha a izquierda, que me hizo levantarme del asiento.
Pero además observé mucho más.
Vi a unos jóvenes con espíritu de equipo, entusiasmo y afán de superación ante las dificultades deportivas. Vi a unas aficiones desplazadas desde muy lejos para acompañar a los suyos. Disfruté de un acontecimiento celebrado en el lugar donde hoy resido y observé incluso a un trabajador municipal esforzándose por atender las necesidades de los equipos visitantes.
Y entonces comprendí que aquello no era solo un campeonato de baloncesto.
Era también una forma de encuentro, de convivencia y de ilusión compartida.
Esto es lo que veo. Y también lo que quiero seguir viendo.
| Árbitros del partido |

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