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Lealtad: una palabra que guarda memoria.

 

Lealtad: una palabra que guarda memoria




Respiro y mis sentidos se impregnan de Navidad a través de sus múltiples manifestaciones: los adornos, las luces, la música. Sentado frente a un humeante café, cuyo aroma asciende para despertar el ánimo, observo las ventanas acristaladas, decoradas con dibujos invernales y señales opacas del cambio de temperatura. Todo forma parte del lugar.

Sobre la mesa descansa una revista de portada colorida, alegórica a la festividad, que completa la composición. Tras mi primer sorbo, abro sus páginas interiores y, después de la programación navideña, aparece a doble página un pequeño descubrimiento: el título de “Leal Villa de Los Barrios”.

Mientras contemplo el movimiento a mi alrededor, pienso en cómo una palabra —“Leal”— que a veces se usa casi sin pensar, puede llenarse de historia, dignidad, memoria y gratitud. Puede, incluso, elevarse a algo más valioso: un ejercicio de pensamiento moral.

En ese momento, siento el impulso natural de acudir a Balmes, mi compañero de lecturas desde la juventud, para buscar en él una respuesta filosófica y moral más honda que la simple definición de diccionario.

El título de “Leal” no es una palabra: es una memoria compartida

Que una villa reciba el título de “Leal” por parte de una autoridad como Isabel II implica varias cosas:

  • Reconoce un comportamiento histórico noble, firme y digno;

  • Sitúa a la comunidad dentro de una tradición de fidelidad;

  • Convierte la palabra en un legado, algo que se hereda y se honra.

Para quienes viven aquí hoy, puede parecer un adorno o una curiosidad. Pero cuando uno lo piensa, como han hecho muchos, descubre que ese adjetivo condensa un pasado vivido con sacrificios, riesgos y decisiones morales reales.

Lealtad y gratitud: un vínculo profundo

La otorgante reconoce la lealtad recibida, y eso es un acto de gratitud.

El receptor recibe el título, y ello genera también gratitud, porque significa que su fidelidad no fue en vano. Así, la lealtad se convierte en un puente moral entre ambas partes.

Y esto tiene mucha resonancia con El criterio, porque Balmes no habla de la lealtad como término aislado, pero sí habla de: la rectitud, la coherencia, el amor a la verdad, la justicia, la firmeza del juicio. Todos ellos son ingredientes esenciales de la lealtad.

Quizá por todo ello, reencontrarme con este título en plena Navidad ha sido más que una simple curiosidad local: ha sido una invitación a recordar que los pueblos, igual que las personas, se engrandecen cuando permanecen fieles a lo que es verdadero y justo. La lealtad y la gratitud no siempre hacen ruido, pero dejan huellas que atraviesan generaciones. Y tal vez, en estos días en que la luz y la memoria se mezclan, sea buen momento para volver a mirarlas con ojos nuevos y reconocer en ellas un valor que merece ser entendido, honrado y transmitido. 



Comentarios

  1. Es impecable. Siempre hablas de la parte que menos se ven. Me ha encantado.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias. Me gusta mirar de forma distinta, ya se encargarán otros de mostrar lo visible.

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  2. Me encanta esa palabra y , sobre todo, referida a personas que sin tener porque lo son hasta el final.

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