Luz y letras en Los Barrios
Crónica de la Feria del Libro 2025
Tras los montes se ha escondido la magnificencia del impetuoso sol, dando paso a las cataratas de luz artificial que, una a una, comienzan a brotar de cada elegante farola fernandina. Con sus dos brazos extendidos, iluminan el camino hasta el Paseo de la Constitución, donde sus destellos, semejantes a estrellas, se funden en armonía con las verdaderas del firmamento.
Quizá esas cincuenta farolas rindan homenaje a los autores que, en los últimos días, han presentado sus obras en este sereno y apacible pueblo. Dignos representantes de aquellos artistas que, hace miles de años, eligieron este lugar como refugio de su arte y quisieron dejar al mundo esculturas, herramientas, pinturas y, quién sabe, quizá hasta una literatura que hoy permanece oculta para nosotros.
A veces me pregunto si aquellas muestras no pretendían ser algo más que meras representaciones. ¿Y si fuesen una especie de museo al aire libre? Un lugar al que otros acudían para contemplar su belleza, reproducirla y aprender. ¿Quién sabe? Lo cierto es que ahí las dejaron, para el disfrute de otros.
¿Acaso no existía tras aquellas pinceladas o grabados la misma ilusión, dedicación o idea elevada que hoy muestran Ana Belén, Manga, Sara, Patricia, Angelines, Aitor, Marina,, Diego, Otero y otros que he mencionado en crónicas anteriores? Todos ellos han ofrecido el fruto elaborado de sus ideas, plasmadas en tinta sobre el papel y cubiertas con una bella portada.
Y no solo ellos. También Laudelina Dolores Hevia, que nos acercó a los mundos de Historia y fantasía para niños; David Chamorro López, que nos condujo entre Lugares, ritos tradicionales y 60 piedras; José Durán, con Somos raza, dentro del género de la novela; y Noa Ortiz, con Una docena de amor, quienes añadieron su color a esta paleta diversa de emociones.
Hoy también se sumó Salva Menéndez, con su obra Encargo al viento, como quien llega al final del viaje para dejar su estela en el aire.
La música también dijo presente, gracias al dúo Improvisa 2, formado por Nieves Buscato y Manolo Báez, quienes supieron convertir las palabras en melodía.
Antonio Gutiérrez, con su voz serena y sus versos, también dejó su huella; y como un suave eco del alma, un recital de poemas con varios autores volvió a recordarnos que la palabra, cuando se dice con el corazón, nunca pasa desapercibida.
Los pequeños también encontraron su espacio en una sesión de cuentos interactivos en la biblioteca pública, donde la imaginación floreció sin fronteras.
La Feria se apaga, pero no sus caminos. Porque cada libro leído, cada palabra escrita, es una travesía iniciada. Y en cada lector, en cada niño que hojeó su primer cuento o en cada adulto que volvió a emocionarse, se abrió una puerta que no se cerrará. Las historias presentadas este año ya caminan solas, llevadas por manos lectoras que las harán vivir más allá de los stands. Y por eso, mereció la pena.
Pero también porque no todos los lugares son testigos de arte. Sin embargo, Los Barrios, con su calma y su historia, ha demostrado ser más que un escenario: ha sido hogar. Hogar de palabras, de sueños, de miradas cruzadas entre autor y lector. También ha sido un punto de encuentro en el que he conocido a unos jóvenes colmados de cualidades e ilusión, muy por encima de la media. He conocido a organizadores, escritores y colaboradores trabajando en un mismo sentido, para que la Feria de Los Barrios sea un faro que irradie luz.
Entre ellos, merece la pena nombrar a María José Alconchel, presidenta de la Asociación de Mujeres Telehusa, y al concejal de Cultura, Carlos Torres, cuya presencia constante y dedicación han sido clave para que todo funcionara con armonía y calidez.
Aquellos que lean esto mañana sabrán que las elegantes farolas descansarán y el astro rey ocupará su lugar desde lo más alto. La plaza recuperará su aspecto habitual, y el monumento dedicado a Atanasio, con su fiel perrito, quedará en espera de una nueva edición.
Mientras tanto, desde mi posición podré afirmar que he sido recompensado con amistad, cortesía y respuestas. Del mismo modo, seguiré escribiendo y contando historias desde la esquina que observo, con gratitud por lo vivido y esperanza por lo que vendrá, especialmente relacionadas con la cultura, y en particular, de estos nuevos amigos.
Hermosas palabras de reconocimiento a tantos esfuerzos de los artistas nombrados y a otros que los precedieron. Estas "píldoras culturales" - que bien nos dosificas - amigo Santi son alimento para nuestros sentidos. ¡A mí me relajan! ¡Gracias!
ResponderEliminarA mi me ocurre lo mismo. Me siento bien hablando de proyectos, de intenciones, de futuro; en resumen, de ilusiones. Gracias por tu comentario.
EliminarMuchísimas gracias por tu dedicación, amigo Santiago. Personas como tú sois un faro en la noche para los que tratamos de alzar nuestras velas para navegar por estos, ahora inciertos mares. Gracias
ResponderEliminarActúo así porque creo que suma, y además no representa una carga pesada. Amigos, tenéis suficiente capacidad para navegar incluso con vientos adversos. Gracias por tu agradecido comentario y amistad. Mi admiración.
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