El lenguaje silencioso de la tierra

 

El lenguaje silencioso de la tierra


Embalse de Charco Redondo

La primavera comienza a mostrar sus mejores galas. Ahora la veo con mayor claridad; puedo tocar sus pétalos con las yemas de mis dedos y sentir su suavidad. Los colores vibrantes se despliegan como obras pictóricas naturales que disimulan el cemento. Los verdes intensos se degradan en tonos más suaves, y las flores buscan contrastar para realzar su presencia. Incluso el Miopomo, casi olvidado, ha regresado, mostrándome sus pequeñas flores blancas, con las que, cuando era niño, solía hacer collares, engarzándolas con hilo de coser.

Las escenas que me rodean abarcan casi cualquier lugar, cualquier contexto, creando un ambiente placentero para todo aquel que sea capaz de percibirlas. Como el murmullo del agua que baja de las montañas y poco a poco llena el embalse de Charco Redondo, cubriendo, centímetro a centímetro, la tierra que, hasta no hace mucho, estaba resquebrajada y polvorienta, víctima de la escasez de ese líquido vital tan necesario.

Y mientras contemplo cada paisaje, me pregunto cuántos momentos difíciles han pasado a lo largo de los siglos. Sin embargo, la naturaleza sigue su curso, invitándonos a la reflexión con cada una de sus estaciones. En ese constante florecer, ese ir y venir de estaciones, se nos recuerda la importancia de apreciar lo efímero, lo sencillo, lo que solemos pasar por alto.  


Cersis - Edifico Alameda

Miopomo o Transparente- Sendero de Los Barrios a Botafuegos

Cersis - Edificio Alameda




Comentarios

  1. Enhorabuena Santiago. Hermosa prosa poética, donde las metáforas florecen como ramilletes de flores silvestres.

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  2. Gracias. Me alegra que te guste. Muy bonito tu comentario.

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