Donde el mar toca el cielo

 

Donde el mar toca el cielo

He pensado que estas sentidas y meditadas letras pueden ser una sencilla ofrenda de gratitud, desde quienes tomamos conciencia, al gran Autor de la creación y su obra, precisamente en el día de su Resurrección: ese día menos celebrado, pero profundamente revelador.

Tomada por el autor viernes 17-04-2025


Todavía hay lugar para la contemplación en lo más simple, en lo de siempre, en lo visto una y mil veces. Y, sin conocer el motivo, hoy todo es distinto.

El cielo, salpicado de nubes blancas, veía cómo estas paseaban del brazo unas con otras, despreocupadas, muy despacio, e impedían esporádicamente que el sol avanzara hacia su destino; era diferente el color del mar, que ofrecía un degradado de más claro a un azul oscuro hacia el fondo, dejando intuir una leve bruma, donde siempre parece que se abrazan mar y cielo, formando lo que llamamos Horizonte, hoy me pareció más lejano y nítido.

En el centro de esa prolongación visual, allí estaba yo, contemplando la curvatura de esa línea imaginaria que va del Estrecho hasta Estepona, y toda la inmensidad y belleza de una lámina única y de difícil imitación. Un retablo grandioso expuesto en el museo gratuito del mundo, donde se conservan otros regalos universales como el amanecer con sus tonos dorados, y el adiós del ocaso con sus tonos ocres o un inmenso cielo estrellado de una noche en calma y oscura.

Ante estas obras de arte sublimes, quien no es sensible para estremecerse y sentir la pequeñez frente a tanta magnificencia abrumadora. Y cuánta sabiduría interior al tomar conciencia que cada segundo ese cuadro ya no es el mismo que el anterior, mientras recibes ese suave abrazo de viento que parece decirte que él forma parte de todo lo contemplado.

En este punto, estimula tener conciencia que acabo de crear unas líneas y que ineludiblemente formo parte de esa galería de arte, no como quien soy, sino como representante de lo humano, y que me acompañan todos los seres que caben en mi pensamiento. Es un momento de incertidumbre que me resulta casi imposible de canalizar, es el esplendor y anagnórisis en sentido griego.

El contemplar esta gran obra terminada es extraordinario. Sin embargo, Goethe dijo que, para entender las grandes creaciones, hay que verlas no solo en su conclusión, sino también en su génesis. En este sentido, he vivido muchas veces ese nacimiento: las he contemplado, admirado y, sobre todo, sentido.

Sin embargo, nada de esto y mucho más, existe para un amplio número de personas, que viven ajenas a esta sinfonía silenciosa que el mundo ofrece sin pedir nada a cambio.


Tomada por el autor viernes 17-04-2025


Comentarios

  1. Están los que, como sugieres en el último párrafo, viven ajenos a esa sinfonía; no la valoran o les pasa desapercibida.
    Pero están también, y son cientos, miles de millones, los que no pueden siquiera mirar cielos ni mares porque todo su esfuerzo se orienta en sobrevivir, en matar o en no dejarse matar.
    Malditas guerras, malditas religiones que se usan como excusa para matar.
    Pero, abstrayéndome de este pesimista comentario, bonito mar, bonito cielo, bonitas palabras.
    Un abrazo fuerte.

    ResponderEliminar
  2. Carmen Lavado: Qué verdad, lo has descrito como un gran lienzo que va cambiando de color en continuidad, algo que no se puede explicar, ese lienzo está siempre ante tus ojos y lo ves cada vez que te pares a contemplarlo. Que será más importante que mirarlo, sentirlo y disfrutarlo, que es lo que hace que pasemos de esta maravillosa obra?????
    Nada merece más la pena, que frenar un momento y ver lo que te regala la naturaleza en todo momento. La mejor obra regalada por nuestro Señor. El creador del todo. Lo has descrito tan bien ,que yo me he visto en tu cuadro, como alguien que ha coincidido en tu tiempo...,gracias. gracias por hacerme frenar y contemplar.

    ResponderEliminar
  3. Paco Santos: al compartir con vosotros vuestras palabras , siento como bajan los cielos hasta la mar y los mares suben poco a poco hasta el firmamento . Hoy mi corazón es más azul que nunca . Miramos al mismo horizonte común con ojos limpios , sin brumas ni desconsuelos . Eso nos acerca , nos une al Creador . Ascendamos sin miedo hasta El . Carmen , Anónimo , Santi , gracias por vuestra ayuda .

    ResponderEliminar
  4. Oneyed Seaman
    Como cantaba Pete Seeger en su Rainbow race:
    One blue sky above us,
    One ocean lapping all our shores,
    One earth so green and round,
    Who could ask for more?

    Is too soon to die…

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La Línea: entre comercio y ocio

1704: El verdadero origen de La Línea

El bosque perdido de Sierra Carbonera. De la madera para galeras a la deforestación