Los últimos cuarenta días: el camino de Jesús hacia la Pasión
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| Resurrección de Lázaro de Luca Giordano 1675- Wikipedia Dominio público |
Cada año dirijo mi mirada a un aspecto particular de este apasionante tema. En esta ocasión, he querido reflexionar sobre los pasos que Jesús dio en los cuarenta días previos a su apresamiento y ejecución.
Como cristiano y apasionado de la teología y la historia, me entusiasma ir más allá de lo evidente, buscando detalles que a menudo pasan desapercibidos. Esto me lleva a formular preguntas que requieren un estudio profundo; en algunos casos, encuentro respuestas claras; en otros, en cambio, las dudas permanecen, invitándome a seguir indagando.
El camino de los últimos cuarenta días
Durante la Cuaresma, conmemoramos un periodo de reflexión y preparación en la tradición cristiana. Sin embargo, más allá de su significado litúrgico, encontramos un paralelo con el propio camino que Jesús recorrió en los días previos a su Pasión.
Una lectura atenta de los evangelios revela que su medio de transporte predominante fue el desplazamiento a pie, el más común en la Palestina del siglo I. Sin embargo, su viaje no fue solo físico, sino también espiritual y simbólico.
1. De Galilea a Betania: la primera parte del camino
Antes de su llegada a Betania, Jesús había pasado tiempo predicando y realizando milagros en diferentes regiones. Durante este período, sus enseñanzas se enfocaron en preparar a sus discípulos para lo que vendría.
Se dirigió a Judea, enseñando en la región de Perea, donde tuvo el famoso encuentro con el joven rico (Mateo 19:16-30) y narró la parábola del fariseo y el publicano (Lucas 18:9-14). Estos eventos marcaron un punto clave en su enseñanza sobre la humildad y el desprendimiento.
2. La resurrección de Lázaro y el retiro en Efraín
Uno de los episodios más impactantes de este período es la resurrección de Lázaro en Betania. Este milagro no solo reveló la humanidad de Jesús al llorar por su amigo, sino que también manifestó su poder sobre la muerte. Este acontecimiento provocó que el Sanedrín decidiera darle muerte (Juan 11:53).
Consciente del peligro, Jesús se retiró con sus discípulos a Efraín, un lugar apartado donde pasó un tiempo indeterminado, probablemente enseñando y fortaleciendo a sus seguidores para los días venideros.
3. El viaje de regreso: de Efraín a Jerusalén
Sabiendo que la Pascua se acercaba, Jesús tomó la decisión de regresar a Jerusalén. En su camino, pasó nuevamente por Perea y Jericó, donde ocurrieron varios encuentros clave:
La conversión de Zaqueo (Lucas 19:1-10), un recaudador de impuestos que, conmovido, decidió cambiar su vida.
La curación de Bartimeo, el ciego que clamó por su ayuda (Marcos 10:46-52).
El anuncio final de su pasión a los discípulos, quienes aún no comprendían del todo su destino.
En este punto, Jesús y sus acompañantes dejaron atrás el oasis de Jericó y emprendieron la subida por el Camino de Sangre, una ruta peligrosa y de escarpadas laderas hacia Betania, atravesando el desierto de Judá (Lucas 10:30). Son 20 km de trayecto solitario. A las puertas de Betania, se adentra en la montaña de Judá, donde el paisaje cambia y aparecen el verdor y los árboles.
Es interesante observar la estructura empleada en los evangelios, pues a Jerusalén no se "va", sino que se "sube". Esta antigua fórmula aparece en el Antiguo Testamento (2 Reyes 16:5; Esdras 1:3, 8:1) y se reitera en el Nuevo Testamento (Mateo 20:17; Marcos 10:32; Lucas 2:41-42, 18:31, 19:28; Juan 11:55). Su simbolismo es profundo: Jesús, sabiendo lo que le esperaba, elige voluntariamente este camino de sacrificio.
| Jericó - CHIPPI |
4. Betania: el último refugio antes de la Pasión
Seis días antes de la Pascua, Jesús llega a Betania y se hospeda con Lázaro, Marta y María. La narración de Juan es explícita respecto al tipo de perfume que María de Betania usó para ungir a Jesús: una libra (327 g) de nardo auténtico, cuyo precio equivalía al jornal de 300 operarios (Marcos 14:3-5; Juan 12:3-5). El frasco donde se guardaba era de alabastro (Mateo 26:7; Marcos 14:3).
En Betania también tuvo lugar una cena en casa de Simón el Leproso, donde Jesús compartió momentos finales con sus seguidores.
5. La entrada triunfal y el inicio del final
Desde Betania, Jesús emprendió el último tramo hacia Jerusalén. Subió por la ladera del Monte de los Olivos a través de Betfagé. Desde lo alto del monte hay una visión clara de Jerusalén. El camino descendía de cara a la ciudad hasta bordear la muralla y penetrar por la Puerta de Damasco.
Su entrada triunfal, montado en un asno y aclamado por la multitud con ramos de palma, marcó el inicio de su última semana en la tierra. Un detalle interesante es que en el Monte de los Olivos no había palmas, lo que indica que la multitud ya las tenía preparadas de antemano, probablemente traidas del Valle del Cedrón, coordinados por Juan y otros discípulos.
Reflexión final
Este recorrido de cuarenta días no fue solo un viaje físico, sino también un proceso espiritual de entrega y preparación. Su camino nos invita a reflexionar sobre nuestra propia travesía en la vida, sobre los momentos de retiro, enseñanza y decisión que marcan nuestro destino.
Así como Jesús subió por el Camino de Sangre con plena conciencia de su destino, también nosotros somos llamados a recorrer nuestra propia senda con valentía y esperanza.

He tratado de esquematizarlo lo más posible, pero tratando de responder a la pregunta que me hago. Cada párrafo me resulta apasionante al unir los acontecimientos en mi memoria.
ResponderEliminarEl Camino de Sangre transita por el desfiladero Wadi Qelt, en este lugar está ubicado el Monasterio de San Jorge, un sitio cristiano ortodoxo construido en el siglo IV.
ResponderEliminarDesde que Jesús entra en mi vida , he procurado no apartarme de El en ningún momento . Calificar el camino de Galilea a Jerusalén de físico y a la vez espiritual deja claro que no se trataba de un simple periplo viajero . Ha habido momentos de desencuentros , siempre propiciados por mi . Seguidos de una pronta reconciliación , no siempre fácil . Del itinerario que esquematizas , el retiro a Efrain me parece , sin que ninguna parada me deje de emocionar , un tiempo clave . Unos días donde Jesucristo trata de transmitir a sus seguidores los fundamentos de su mensaje . El perfume de nardo , las palmas , el asno , el Camino de Sangre , menciones que humanizan este periodo previo a La Pasión . Elige el Camino Difícil , lleno de dificultades , indicándonos con ello que nuestro paso por esta vida no será fácil . En esos momentos solo había un Sanedrín aguardándole , hoy han montado una red administrada por Sumos Sacerdotes Ignorantes capaces de condenarle de nuevo sin el mas mínimo remordimiento . Nunca habia sentido la Cuaresma tan cercana . Gracias , Chippi .
ResponderEliminarBreve pero profundo artículo que nos hace detenernos - en mi caso - en pasajes que antes no había observado con estos detalles. Al igual que el artículo me gusta el comentario de Paco y en especial esa especie de confesión (a mí también me pasa): "momentos de desencuentros, siempre propiciados por mi"... Rebosa sinceridad. Gracias a los dos.
ResponderEliminarMe ha encantado, se aprecia los conocimientos.
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