Las Nodrizas: Un Oficio de Vida y Supervivencia
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| Paul Nadar. Paul Nadar en el pecho de su nodriza Cortesía de Creative Comons Zero- Dominio público |
Introducción Histórica Desde la Antigüedad, la figura de la nodriza ha sido fundamental en la crianza de los niños, especialmente en sociedades donde la lactancia materna por parte de la madre no era posible o no era la norma.
En el Egipto faraónico, las nodrizas eran figuras de alto estatus, encargadas de la lactancia de príncipes y nobles. Algunas incluso recibían tierras o privilegios en reconocimiento a su servicio. En la Grecia clásica, las familias aristocráticas contrataban nodrizas por la creencia de que la lactancia debilitaba a la madre y que la leche influía en el carácter del niño. En Roma, las nutrices eran seleccionadas cuidadosamente, con contratos formales que establecían sus obligaciones. Su importancia era tal que muchas desarrollaban un estrecho vínculo con los niños que criaban.
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| Mujer negra esclavizada amamantando a un bebé blanco Cortesía Creative Comons- dominio público |
En la Edad Media y el Renacimiento, la nobleza europea consolidó la práctica de delegar la lactancia a nodrizas, muchas veces campesinas. Durante estos períodos, se desarrollaron instituciones y redes que facilitaban la contratación de mujeres lactantes, especialmente en tiempos de crisis sanitarias o cuando la mortalidad materna aumentaba.
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| Federico de Haenen. Una nodriza rusa 1913. Cortesía de Creative Comons dominio público |
Las Nodrizas en España En España, la existencia de nodrizas está documentada desde al menos el siglo XVII, cuando el oficio comenzó a ser más regulado debido a la creciente demanda en las clases altas y en las instituciones de acogida infantil. Durante el reinado de Felipe IV, se encuentran registros de amas de lactancia contratadas para atender a los hijos de la realeza.
Sin embargo, el fenómeno se acentuó a principios del siglo XIX, especialmente después de la Guerra de la Independencia (1808-1814), cuando la mortalidad materna y la crisis social hicieron que muchas mujeres no pudieran amamantar a sus hijos. Además, en aquella época, en ambientes de la nobleza era bien visto disponer de nodriza, e incluso acompañarla en actos oficiales.
Fue en este contexto cuando proliferaron las casas de expósitos y organismos dedicados a la atención de niños huérfanos o abandonados, donde la figura de la nodriza fue indispensable. En la provincia de Cádiz, por ejemplo, se crearon numerosas casas de expósitos y casas cuna para atender esta necesidad, a veces en edificios que presentaban al poco tiempo dificultades en infraestructuras. En ciudades como Algeciras, Tarifa y San Roque, se organizó un sistema de acogida infantil que enfrentó grandes dificultades, entre ellas, la alta mortalidad infantil y el atraso en el pago de los salarios a las nodrizas.
Durante la década de 1820 se documentan informes que califican como “deplorable estado de los niños expósitos” de San Roque. Dictaminándose que un real en carga de los cuatro del carbón que pasa para Gibraltar, sirva de mantenimiento de estos niños. Siendo en la década siguiente cuando aparecen conflictos entre nodrizas y ayuntamientos debido a la falta de pago por sus servicios. En 1838, en Algeciras, se abrió un expediente por una instancia de nodrizas que reclamaban sus salarios. Ese mismo año, en Tarifa, se utilizó la subasta de corcho para financiar los pagos a las nodrizas. En 1855, se emitieron órdenes reales para abonar lo adeudado a las amas de lactancia de la inclusa de Algeciras.
Las dificultades económicas de los hospicios y casas de expósitos eran constantes. En 1869, la Diputación de Cádiz informó que no había fondos para las atenciones urgentes, lo que llevó a las amas de los expósitos a amenazar con abandonar a los niños si no se les pagaban sus haberes. En La Línea, ese mismo año, se reconocía que la prestación del Ayuntamiento de San Roque era insuficiente, y que ni siquiera había plazas médicas disponibles para atender a los niños.
Casos sobrecogedores abundan en los archivos. En 1839, en Vejer, el Ayuntamiento consultó sobre el destino de los expósitos mayores de cinco años, proponiendo que el municipio costease su manutención hasta que pudieran sostenerse por sí mismos. En 1870, se registró un caso en el que dos niños fueron retirados de una nodriza debido a maltratos.
También se documentan intentos de regulación para evitar abusos y fraudes. En 1872, se ordenó que se realizara una inspección simultánea en toda la provincia para verificar la situación de las nodrizas y los niños acogidos. En Algeciras, se detectó que familias acomodadas conseguían que la provincia financiara nodrizas para sus hijos, mientras las madres pasaban a amamantar niños en Gibraltar. En 1874, se reiteró el abuso en el pago a las nodrizas de San Roque. Las mujeres que amamantaban se vieron obligadas a empeñar las papeletas del cobro. Se registraron casos de fraude en los que madres se hacían pasar por nodrizas.
Registros y Pagos a Nodrizas
1890: Se destinaban 80 céntimos diarios para la alimentación de 72 niños de destete.
1890: Salarios de veinticinco amas de lactancia en el Establecimiento a razón de 30 pesetas. Para amas externas de lactancia, 22,50 pesetas mensuales.
1898: Registro de 24 amas internas en el sistema de beneficencia.
1884: Se crearon receptorías en casi todos los pueblos de la provincia para recibir niños expósitos y trasladarlos a la Casa Matriz o la Hijuela de Jerez.
1918: Se autorizó a La Línea para establecer una Receptoría de Expósitos con cargo al presupuesto provincial.
Las nodrizas desempeñaron un papel fundamental en la historia de la infancia y la supervivencia en España, especialmente en épocas de crisis y pobreza extrema. Su oficio, a menudo invisible en la historiografía tradicional, fue fundamental para sostener generaciones de niños huérfanos y abandonados. A través de su trabajo, no solo nutrieron físicamente a estos infantes, sino que también ofrecieron cuidados y afecto en circunstancias extremadamente difíciles.
Nota: Entrados en el siglo XX, y especialmente alrededor de nuestra Guerra Civil, las nodrizas seguían desempeñando un papel crucial en muchas comunidades. Aunque la figura de la nodriza había ido perdiendo fuerza a medida que avanzaba la modernización y el cambio de costumbres, su presencia continuaba siendo importante, especialmente en las zonas rurales y de difícil acceso.
A lo largo de mi investigación, he tenido la suerte de recibir valiosos testimonios de personas de diversas poblaciones del Campo de Gibraltar, como María Gil, Carmen Lavado, Javier Montesinos y Eduardo Gavilán. No obstante, por razones de cercanía y respeto a su privacidad, he decidido prescindir de cualquier referencia a historias y poblaciones.
* Me ha resultado difícil tratar este asunto debido a la cantidad de escenas profundamente conmovedoras de algunas de las historias de bebés, padres y nodrizas, especialmente aquellas particularmente desgarradoras, que he preferido no abordar. Así, he tratado de enfocar el tema de la manera más respetuosa, equilibrada y centrada en los aspectos históricos, sin perder de vista la humanidad y el sufrimiento de estas personas.




Ana María: Me ha encantado , siempre pienso que ya es imposible superarte y lo haces. Increíble!!!!
ResponderEliminarGracias May. Este me ha costado mucho. Lo dejé en un par de ocasiones. He encontrado escenas terribles, para un estado emocional tocado.
EliminarLaura Alba: Santiago que bonito el artículo, describe a la vez el papel humano que desempeñaban estas mujeres con la dura realidad que vivían en años de pobreza, teniendo que dedicar seguramente más tiempo a esos niños a veces impuestos, que a los propios, precioso articulo y como siempre con un montón de fuentes de información de las que me sorprenden
ResponderEliminarMuchas gracias Laura. Qué descripciones más exactas hacéis de los relatos, y cómo poseéis una intuición de la posición del que escribe. Sí Laura, he utilizado muchas fuentes, quizá tantas como extensión del artículo.
ResponderEliminarRizando el rizo . Cuando parecía que los bucles de tu escritura ya no admitían uno más , vas y me sorprendes con este "tirabuzón" lleno de encanto y emotividad . Sin faltarle al rigor histórico , al que nos tienes tan bien acostumbrados , te lanzas con una historia de mujeres olvidadas . Una deuda más queda saldada . Mi admiración hacia ellas , nodrizas del mundo , que tanto amor entregaron para hacer de este planeta un lugar amable . Y a ti por despertar , con estas historias , tantas emociones en mi corazón .
ResponderEliminarGracias por los elogios. Quizá algo reducido para toda la información inédita y en algunos casos, desgarradora, de que dispongo. Historias que hubieran realzado el escrito a las más altas cotas sentimentales y ampliado la historia de unos lugares concretos. Contestando a lo que me dices, escribo para personas serias, formadas y con fundamentos. Gentes que quieren conocer detalles de su pasado, presente y si es posible, de su futuro. Te agradezco tu percepción de la justicia, aún me quedan unos cuantos, en especial, aquel que salió en defensa de aquellos indefensos mayores al principio de la pandemia. Se llamó "Mis manos y las de sesenta y cinco mil linenses más". Me equivoqué, solo unos pocos acompañaron aquel escrito, desde luego, ninguno de los aduladores. Triste historia que debe quedar registrada al detalle. Comparto tu admiración con aquellas buenas mujeres.
EliminarAntonio: Que importante han sido.
ResponderEliminarManolo Chacón: Muy bien.
ResponderEliminarJavier Montesinos: Como siempre, un artículo interesantísimo y cargado de historia. Sabía de tu interés por este tema y veo que ha valido la pena.
ResponderEliminarEfectivamente en esta zona, a raíz de la posguerra el papel de las nodrizas fue trascendental, aunque se hacía ya a nivel altruista.
Personalmente conozco casos desinteresados un nuestra ciudad y en la vecina Gibraltar.
Enhorabuena una vez más.
Gracias Javier, es gratificante leer comentarios hechos por los lectores, sobre todo, cuando has dedicado un tiempo y esfuerzo. Quizá un día se den las condiciones para poder ampliar la historia a hechos locales, sería bellísimo hablar de vida. Actualmente he considerado oportuno no hacerlo del lugar de donde tenía más información. Nuevamente, gracias.
ResponderEliminarJaime: El segundo en edad de mis hermanos, que era solo 10 meses y medio menor que el primogénito, tuvo que ser ayudado por un ama de cría (así se llamaba también a las nodrizas). Me contaban que se crió más débil que el resto de los hermanos (somos muchos y fuertotes) porque era “el último de la fila” de los “clientes” de la señora, pues aquella nodriza era “trabajadora autónoma” y atendía a varios lactantes.
ResponderEliminarSe daban casos similares, incluso entre las nodrizas reales, llegaban al punto de no alimentar debidamente a los niños, por escasez, o calidad pasado un tiempo, y se debía cambiar a otra. No obstante, se seguía manteniendo una relación con las que habían ejercido de nodrizas. En Madrid, como tu bien sabes, llegaban muchas del norte, decían que eran las mejores, sobre todo las de Santander, me parece que le llamaban pasiegas, en Madrid hay una plaza llamada de las Pasiegas donde se reunían. He visto algunas fotografías de la ciudad de Granada a las puertas de la catedral, allí se ofrecían para amamantar. Me ha interesado mucho tu información, muchas gracias.
EliminarOneyed Seaman
EliminarSantiago Chippirraz No sabía que venían sobre todo del norte. Es algo parecido a lo de los serenos, que casi todos eran asturianos. El nuestro se llamaba ¡¡Aveliiinoooo!!
Gaspar Martín: Conocí a un amigo que fue Criado con nodriza, y con los que se criaron como él, se hacían llamar hermanos de leche.
ResponderEliminarAsí es Gaspar, es como tu dices pues era algo frecuente que, la nodriza mantuviera a dos o tres niños al mismo tiempo. En las casas cuna se les exigía dos niños, y en caso de necesidad tres, sin que pudieran protestar. La reina Isabel era hermana de leche con María Ramón, hija de su nodriza. Ambas tuvieron una relación muy estrecha. Muchas gracias por tu valioso comentario.
EliminarPues lo de los serenos no lo sabia yo. Por lo visto las nodrizas de Santander eran "guapas, vigorosas y fuertes"
EliminarMariola De Sola: Leer tus narraciones es una apuesta segura. Siempre sorprendes para bien!!!👏 👏
ResponderEliminarMuchas gracias Mariola, trataré de continuar por esta senda.
Eliminar[19:59, 2/2/2025] Carmen Lavado: Que bonito artículo, yo creí que ya lo habías hecho hace tiempo, pero al paso del mismo, le sigues añadiendo más historias y datos. Al leer tus artículos, entro en el tema, el lugar, el tiempo....y entonces.......lo vivo! Siempre ha existido la picaresca, me ha llamado la atención esas madres que se hacían pasar por nodrizas, de esa manera cobraban la ayuda.
ResponderEliminar[20:00, 2/2/2025] Carmen Lavado: Muy bonito
Me alegra que te guste, desde aquella conversación que mantuvimos hace meses, hasta ahora, he estado recopilando información y encajando lo mejor posible todo. Ya sabes la picaresca siempre aparece. Pero nos debemos quedar con que aquellas mujeres dieron vida. Muchas gracias por tu alentador comentario.
ResponderEliminarEduardo Gavilán: Sabía que conseguirías completar este artículo que me parece una maravilla como lo fundamentas... está claro que durante la guerra y después de ésta la pobreza era tal que las madres a falta de los alimentos sus pechos eran flacos y faltos de nutrición por lo que las nodrizas jugaron una misión muy importante.
ResponderEliminarMi madre que en paz descanse me comentaba que ella además de amamantarme a mí lo hacía también con mi prima que habíamos nacido a la par porque mi tía no contaba con leche suficiente para sacarla adelante.
La verdad que es un artículo lleno de humanidad muy interesante...mi enhorabuena
Gracias Eduardo. Muy interesante tu historia.
ResponderEliminarMagnífica información. Gracias.
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