| Una pequeña y acogedora placita- Los Barrios |
Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Un refrán sencillo, de esos que llevan generaciones repitiéndose, pero que a veces olvidamos en medio del ruido y las apariencias. Vivimos tiempos en los que lo superficial parece imponerse, donde la imagen vale más que la esencia, donde se cree que repetir una idea hasta la saciedad es suficiente, y donde el pensamiento crítico se apaga bajo el peso de lo inmediato.
Sin embargo, la verdad rara vez necesita adornos. Lo dijo Jung: “En la belleza y la sencillez está la verdad”. Y es cierto. No hace falta proclamar lo que es bello, porque la belleza auténtica se percibe sin esfuerzo. Está en los rincones inesperados, en los pequeños jardines que aparecen al doblar una esquina, en la armonía de lo verde y lo natural. En las construcciones que muestran con orgullo su antigüedad, en la calidez de una mano familiar posándose sobre la tuya, en los buenos días regalados con una sonrisa, en la expresión de cercanía que no espera nada a cambio.
No es un espectáculo ni una ostentación, sino el reflejo de algo más profundo: una forma de estar en el mundo sin artificios. Una elegancia silenciosa que tiende puentes sin pedir pago, porque nunca puso un precio y, además, nunca lo aceptaría, más allá de un "gracias".
Esa sencillez no es vacía ni carente, al contrario, está llena de significado. Es un equilibrio que se siente en el ambiente, en las calles, en la manera de vivir sin necesidad de proclamarse. Porque lo que realmente importa no se dice, simplemente es.
Eso es lo que observo actualmente en mi nuevo destino y en mis momentos de expansión, en mis paseos por nuevas calles. Como si el lugar, al que aún no conozco del todo, estuviera en deuda conmigo, en señal de desagravio, o con alguien que ya no recuerdo. Como si recuperara un sentido que casi había olvidado en una comunidad ocupada y preocupada por asuntos inciertos, por proyectos sin nombre ni dirección.
Pero incluso en medio de esta vorágine siempre surge un oasis, un respiro. Lugares propicios, personas adecuadas, que hacen pensar en la posibilidad de regeneración, de volver a la sensatez, de recuperar la aceptación del otro y resistir la complacencia vacía. Un regreso al equilibrio de ideas y acciones, sin estridencias ni imposiciones, donde la autenticidad no necesita ser anunciada y el respeto se expresa sin gestos forzados ni aprobaciones calculadas.
Esta reflexión se la dedico a todas las personas que frecuentan la Cafetería de Jerónimo y Ana Mari, a los que debo tanto.
ResponderEliminarGracias por lo que me toca. Un placer compartir cafetería con la gran familia que siento que estamos creando, cada loco con su tema pero siempre echando de menos al que falta esa mañana. Un abrazo
EliminarEstoy de acuerdo con tu apreciación. Siempre hay una diferencia: mientras en muchos negocios se te despacha, en este se te atiende. En otros lugares el de la mesa de al lado habla en voz alta para los de alrededor le escuchen, aquí se comenta directamente.
EliminarLos Barrios un gran pueblo y tus escritos aún lo engrandece mas
ResponderEliminarMuchas gracias. Una afirmación con la que estoy de acuerdo. Lo que cuento no es importante; la Villa ha contado, desde hace muchos años, con excelentes escritores que dominan diversas materias, de los cuales estoy dispuesto a aprender.
ResponderEliminarEduardo Gavilán: Los Barrios es una Villa muy atractiva con olor a campo y como tierra fértil surge el verde de diferentes tonalidades tanto en sus parques como en sus avenidas...pero lo que no me cabe la duda es que tú con tus artículos la vas a hermosear más.
ResponderEliminarSolo deseo que te vaya lo mejor posible junto a tu familia en esa bonita villa...un abrazo
Muchas gracias, amigo. Comparto tu opinión. Solo contaré detalles que me encuentre, lo mismo que hago de otros lugares.
EliminarBuenísimo articulo
ResponderEliminarGracias. Me alegra que le guste.
EliminarJerónimo Osorio: Santiago buenas noches, muchas gracias por tu dedicatoria en este escrito hacia nosotros, Ana mari y yo estamos muy agradecidos a todas las personas que vienen cada mañana para desayunar aquí, pero sobre todo gracias a ti por adaptarte con tu sencillez y humildad que te caracteriza tan cercano y familiar dispuesto a escuchar y ayudar al que te pregunte algo, Santiago eres una persona ejemplar que todo el mundo quiere tener como amigo eres muy inteligente, prudente y muy observador, es un orgullo para nosotros que un día pasaras por la cafetería y entrarás te sintieras cómodo y te uniera a la clientela tan familiar que tenemos, ahora te vas a vivir a la villa es una pena que La Línea pierda un vecino como tú pero en la villa seguro que sabrán valorarte lo que aquí no han valorado de tus conocimientos, espero no perderte como cliente muchas gracias amigo
ResponderEliminarMuchas gracias por estos inmerecido elogios, sin duda, salidos del corazón. Un fuerte abrazo.
EliminarMás claro, agua. Muy acertado.
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