Senderos
de Historia y Naturaleza en el Parque Botánico de Los Barrios
Los primeros rayos de sol se derramaban sobre el anuncio de Villa de Los Barrios, un letrero blanco posado sobre la cresta de ese bonito mirador que enlaza con una gama de colores verdes, cuyo máximo exponente se encuentra en el Parque Botánico. Este lugar refleja el proyecto de localidad que se pretende: una combinación de cultura y respeto al medio ambiente.
Conforme los rayos ganaban verticalidad, dejaban ver las gotas de rocío sobre las frondosas hierbas que cubrían la extensión del parque. El suelo parecía estar tapizado con un brillo especial y transparente que invitaba a caminar con delicadeza, casi de puntillas.
Un contexto maravilloso que Toñete disfrutó con intensidad. Horas antes, tras cumplir con sus obligaciones, decidió emprender el camino hacia la villa desde su casita en el campo. En esta ocasión conocía previamente su destino, pues deseaba visitar lo que había leído hacía tiempo. Así, plenamente informado, se dirigió al lugar, comenzando desde la parte más baja del Parque Botánico Betti Molesworth.
Mientras ascendía por un leve desnivel en un camino de albero, observaba, a izquierda y derecha, las distintas variedades de plantas y arboledas. Recordaba rasgos de la biografía de Betti Molesworth Allen, información que había recopilado de varios documentos. En el parque también hay un mural con las indicaciones precisas: inaugurado el 3 de febrero de 1995, el mural honra a la botánica neozelandesa que vivió en Los Barrios hasta su fallecimiento, el 11 de octubre de 2002. Desde que se asentó en la localidad, en 1963, sus descubrimientos de plantas, especialmente el del Psilotum nudum, revolucionaron los círculos botánicos europeos. Este hallazgo confirmó que esta zona del Campo de Gibraltar era el último reducto de flora tropical terciaria en Europa y abrió las puertas a una serie de descubrimientos que continuaron hasta los años ochenta.
El parque cuenta con la superficie continua de pradera más amplia de la comarca, con 47.000 metros cuadrados. Integra elementos arquitectónicos centrales, como un cauce artificial que simula una ribera y un sistema de agua que mueve 93.000 litros por hora a través de cuatro saltos en cascada. El Parque Botánico representa diversos entornos: un área de coníferas, especies mediterráneas, agrupaciones tropicales y especies de zonas xerófilas, principalmente caucáseas.
En esta zona, arqueólogos de la UCA han descubierto materiales prehistóricos del Paleolítico Inferior, incluidas herramientas de piedra que demuestran la presencia del hombre de Neandertal. Además, cerca de los depósitos de agua se han hallado restos de un yacimiento romano. Bajo el IES Carlos Cano se encuentra un importante yacimiento prehistórico conocido como Huertos de Ocio.
| Vista posterior del IES Carlos Cano |
Conforme avanzaba, Toñete sintió cómo el aire fresco cargado de fragancias vegetales le llenaba los pulmones. Había una paz casi mágica que solo podía encontrar en aquel rincón del mundo, donde la historia y la naturaleza se fundían. Deteniéndose junto al cauce, recogió un guijarro liso que había caído junto a sus botas. En él parecía grabarse un mapa imaginario de vetas y colores, como si contuviera secretos ancestrales. Toñete pensó en los primeros hombres que habitaron estas tierras y en cómo ellos, con herramientas rudimentarias, moldeaban el futuro. Imaginó una escena: un grupo reunido junto al fuego, el crepitar de las llamas iluminando rostros llenos de curiosidad, mientras las primeras chispas de ingenio humano cobraban vida.
Sin darse cuenta, llegó hasta el área donde el mural dedicado a Betti Molesworth relucía bajo el sol de media mañana. Observó con atención los colores vibrantes y las palabras que resumían una vida de dedicación. Era inspirador, pensó, cómo una sola persona había dejado una huella tan profunda en este lugar. Cerró los ojos un momento, intentando absorber todo lo que la naturaleza y la historia le ofrecían en ese instante.
Pero aún quedaba mucho por explorar. Más adelante, el sendero se estrechaba y serpenteaba hacia una cima rodeada de rústicos matorrales. Toñete sabía que aquel punto representaba uno de los lugares más altos del parque, desde donde se podía contemplar toda la villa de Los Barrios y, en días despejados, incluso las montañas del Rif al otro lado del estrecho. Sintió una renovada oleada de energía, como si el espíritu de los antiguos habitantes de estas tierras lo acompañara en su ascenso.
Al alcanzar la cima, comenzó el descenso por verdes prados salpicados de flora diversa. Admiró las palmeras, entre ellas Phoenix, Washingtonias, Arecastrum y Chamaerops, además de frondosas como Quercus y Ficus, alisos, pináceas y cupresáceas. La escena era tan cautivadora que casi se arrodilló, intentando acercarse aún más a aquella sinfonía de verdes y percibir el paisaje a ras del suelo.
Aquel lugar parecía ejercer sobre Toñete una atracción personal e irresistible. Decidido a continuar, retomó el recorrido. A poca distancia, separado por una vía de acceso a la villa, divisó una zona recreativa para niños, adornada con juegos de vivos colores. Toñete cruzó y empezó a explorar desde la parte inferior, a la altura del Centro de Enseñanza San Ramón. En la esquina de este lucía un rótulo cerámico con la denominación "Parque Sor María José", a poca distancia, un cartel con una breve explicación sobre la flora y la ocupación de 17.500 metros cuadrados.
Pronto se encontró con otra extensa área, cubierta por una frondosa arboleda y plantas de distintas variedades. Aquí, un rosario de pequeñas plazuelas con bancos invitaba al descanso y a la contemplación del entorno. También llamó su atención un par de bocas de piedra, aparentemente indicadores de antiguos pozos.
El recorrido culminaba en este lado con un monumento dedicado a los descubrimientos rupestres, rodeado por una elegante extensión rectangular de albero y césped, salpicada de bancos metálicos labrados que llevaban hacia un extraordinario mirador.
De regreso, Toñete se detuvo en el emblemático "parque del tren", donde una majestuosa locomotora negra capturó toda su atención. Rodeó la máquina, explorando cada detalle de su estructura, tal como lo describía un artículo que él mismo había conservado del Cultural de La Línea:
"La Verraco de Los Barrios: Una Locomotora de Cine". La locomotora Verraco (40-2169), fabricada por Hartmann en 1884, perteneció originalmente al Ferrocarril de Almansa a Valencia y Tarragona (AVT) y, posteriormente, a la compañía Norte. Junto con la locomotora Guadix, fue protagonista de varias películas del Spaghetti Western, entre ellas 'Hasta que llegó su hora', 'El desafío de Pancho Villa', 'La muerte tenía un precio', 'El bueno, el feo y el malo', entre otras.
Tras finalizar su carrera cinematográfica, la locomotora quedó apartada en Guadix y, más tarde, fue cedida por la FFE al Ayuntamiento de Los Barrios, donde actualmente se encuentra expuesta. Al llegar a Los Barrios, se le añadió un vagón de viajeros que luego fue retocado, adquiriendo su aspecto actual con tubos de hormigón que simulan vagones de colores vivos.
Toñete, como un niño más, no pudo resistirse y se adentró en los vagones simulados, maravillándose con los juegos diseñados para los más pequeños.
La mañana había sido inolvidable. Aunque todavía quedaban rincones por descubrir en la zona, Toñete decidió quedarse con aquella sensación maravillosa y emprendió el camino de regreso, dejando el parque con una sonrisa que perduraría todo el día.

Queridos amigos,
ResponderEliminarComo bien suponéis, he dedicado mucho tiempo y cariño a este trabajo. En cada palabra e imagen he puesto todo mi empeño, pensando en vosotros: en aquellos que deseáis conocer nuevos parajes, descubrir a su gente y explorar realidades distintas. Mi mayor deseo es que, al recorrer este texto y contemplar las fotografías, podáis sentir el mismo sosiego y la misma conexión que yo experimenté al adentrarme en este lugar.
Queridos lectores,
ResponderEliminarQuiero compartir con vosotros una preciosa sorpresa que recibí tras publicar este artículo. Mi amiga Yesica Gavilán, con gran generosidad y talento, ha preparado un maravilloso dibujo hecho a mano para ilustrar esta historia. Aunque en esta ocasión no he podido incluirlo, tengo pensado utilizarlo como portada para el próximo artículo de Toñete en el blog.
Desde aquí, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Yesica por su dedicación y creatividad. Es un privilegio contar con su colaboración, y estoy seguro de que su arte añadirá un toque único a futuras publicaciones. ¡Gracias de corazón, Yesica!
Gracias a ti Santiago por tus bellas palabras y por deleitarnos a todos.
EliminarMe alegra mucho ver como sigues aportando a la cultura. Enhorabuena por tan interesante narrativa, un regalo para los sentidos.
Antonio Alba: Que bien hecho Santiago, que bonito. Supongo que ya has conocido el museo de Los Barrios y la biblioteca.
ResponderEliminarJavier Montesinos: Me siento un poco Toñete y doy rienda suelta a mis sueños y pensamientos.
ResponderEliminarLos barreños se sentirán identificados igualmente con tu forma de llevarles parte de su historia.
Enhorabuena Santiago.
Me alegra que el personaje te inspire un poco. Javier, creo que en esta ocasión, mi iniciativa será bien entendida y aceptada, tal y como ocurrió con algunas personas, entre las que te encuentras. Muchas gracias.
EliminarSiempre tuviste la habilidad de contar muy bien tus vivencias.
ResponderEliminarMuchas gracias.
EliminarAna María Moya: Por Dios que viviendo tan cerca yo no conozca eso y ni tan siquiera haya oído nombrarlo me parece increíble, gracias en cuanto tenga ocasión me doy un paseo por allí.
ResponderEliminarA tu disposición para visitar el lugar.
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ResponderEliminarGracias Santi por acercarnos con tus historias estos paisajes tan hermosos.
Maritere: Gracias ya te echaba de menos jaja
ResponderEliminarHa sido un olvido. Se lo remito a tantas personas que, a veces, me salto alguna sin intención. De todas formas, al final de esta crónica están los link de los dos anteriores de Toñete. Además, uno muy interesante de los carnavales de Cádiz, que lo tienes en Historia. Gracias por leerlo.
EliminarEduardo Gavilán: Muy buen artículo-historia-cuento?
ResponderEliminarCreo que de todo un poco...con tu habilidad y calidad en tu escritura has sabido mezclar parte de la cultura e historia de la Villa...claro está sirviéndote de Toñete para al mismo tiempo convertirlo en cuento...una forma de expresar tu amor a la naturaleza y la curiosidad que sientes por indagar en todo cuanto te rodea.
Una vez más nos deja con la miel en la boca y como no impaciente por conocer el nuevo capítulo que se que ya está inmerso en él...gracias por compartirlo.
Gracias Eduardo, por los elogios. Es cierto, me encantó desde niño la naturaleza, me siento muy cómodo en el campo, para mí todo es hermoso en este medio: los cigarrones, las hormigas, los escarabajos, las florecillas más pequeñas, cualquier curso de agua y un largo etcétera. A todos les he dedicado mucho tiempo de observación, incluyendo las piedras y tierras. En 50 años he admirado el proceso de desgaste de las piedras en Sierra Carbonera, y de cómo se transforman en una fina arena amarillenta. Relacionado con Toñete, ya tiene la programación. Espero que os guste. Pero antes, quiero tratar un tema muy atractivo.
EliminarGalaxia López: Gracias querido amigo por acercarnos a la historia de Los Barrios con los descubrimientos deToñete.
ResponderEliminarSeguirá contando historias, y siempre que visite La Línea, acudirá a tu cafetería. El mejor ambiente de toda la ciudad. Personas encantadoras que simbolizan el espíritu de lo que fue la "Villa" y que nunca debió de desaparecer. Y digo bien, en el calificativo.
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