Reflejos de Tinta: Poemas para Sentir
1."SÍ, FUE UN MALENTENDIDO" - Herminio Fernández Gavilan
2."Del hidalgo y de su amada" - Pablo Candeas Granados
3."Bajo la luna una noche" - Carmela Mirecki Quintero
4."Espejo de hermosura" - Juan Manuel Ballesta Gómez
5."Te llevo en mi pensamiento" - Ana María Barroso
6."Dime alegre poesía" - Mgig María Inmaculada García Gómez
7."Bosque de Bacinete" - Augusto García Flores
8."Entre cuatro paredes" - Antonio López
9."VEN A MI AMOR" - Marisol Dorado Villanueva
10."LARGO POEMA PARA UN DÍA DE LLUVIA" - Joaquín Bassecourt Hdez
11."ESPERANZA" - Pelayo Álvarez de la Villa
12."VIRGEN MÍA INMACULADA" - Eduardo Gavilán Pérez
13."Entre las rocas" - Alicia Ramos González
SÍ, FUE UN MALENTENDIDO
Autor: Herminio Fernández Gavilan
El día más emocionante de mi vida fue
cuando mi madre me
parió.
¡Yo, solamente, fui nacido!,
y en huesos me resuelvo
por
el quinqué enardecido
y la luz en pleno vuelo.
Me
irguieron invertido
lejos de Dios, cerca del suelo
con el
hálito de un gemido
y el vaho de un desconsuelo.
Y en
veneros me pronuncio
cercado por el incienso
que a nada
renuncio
¡si es lo único con lo que vengo!
Púdicamente
desnudo
me iré con lo que tengo.
Del hidalgo y de su amada
Autor: Pablo Candeas Granados
Desde el reino del alma quebrantada
llega, intacto, el
hidalgo principiante,
entre letras de verso y madrugada:
"He
cruzado, lo más recalcitrante,
de la herida, que en llanto se
supura,
y he llegado a la calma, del talante,
por amaros,
descalzo de amargura;
sólo vos, mi señora, sois mi aliento
y
el brotar, de mi fuente de locura.
He mirado, de frente, al
sufrimiento,
he batido mi espada, en frío duelo,
por
calmar, el quemar, que quema lento;
y en la noche, el soñar, se
me hace un vuelo,
que me toma, y me lleva a vuestro lado
y
al sentiros, mi sueño toca el Cielo.
Me descubro, de vos,
enamorado,
y al igual que mi pluma, en lo que escriba,
ha
de hallarse el vivir, por siempre, atado
a este decir, de amaros
mientras viva".
Bajo la luna una noche
Autora: Carmela Mirecki Quintero
Bajo la luna una noche
puede ver que un pozo seco
se
tragaba los lamentos
de un alma de enamorado.
Montó el zagal en su potro
hasta llegar a su lado.
Pero
luego comprendió
que eran mentiras tan solo
sus gemidos de
dolor.
Veneno de sus palabras
que el pozo seco tragaba
y con
ansia de un sepulcro,
sin dudarlo devoraba.
Espejo de hermosura
Autor: Juan Manuel Ballesta Gómez
En marco noble y viejo
resaltas por el brillo y resplandor
de
tu cara, reflejo,
sin descanso ni error,
de un oficio de
fino reflector.
Crista y azogue añejo,
cuerpo mirado a veces sin pudor.
Si
de mirar complejo,
respondes sin rencor
a los que te
interrogan con ardor.
Redomado mirón,
¿qué oculta esa faz pulida y fría?
¿Acaso
corazón,
un ánima vacía
y/o el cliché de la mirada mía?
Speculu, autor
de mi nunca mejor fotografía,
si eres
observador,
alguna lozanía
confírmame si guardo todavía.
No valen distorsiones,
espejismos… ¿Qué ves en mí de
hermoso?
Sabiendo mis razones,
contesta presuroso
aunque
sea con engaño piadoso.
Te llevo en mi pensamiento
Autora: Ana María Barroso
Te llevo en mi pensamiento,
en cada trozo de mi piel
Vives
en cada verso oculto,
tras la tinta grabada en el papel
Tus
lágrimas son mis suspiros,
los que callo y tú no puedes ver
No
sabes cómo te vivo,
cómo dueles dentro de mi ser.
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Me sentía triste y abandonada
No podía acariciar tu
voz
Solo un suspiro exhortaba,
algún tierno verso de
amor.
Se apagó la sonrisa aquel día
Fina línea sellando
los labios
Una lágrima cruzó la mejilla,
precipitando al
vacío mi llanto.
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Detuve el paso del tiempo,
seccionando los días y las
horas.
Sólo para conseguir el aroma
que quedó de ti en el
viento.
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Ahora estás solo
en este triste encuentro nocturno.
Mirando
las huellas de mis pasos,
hacia un horizonte moribundo.
Mientras
araño los últimos segundos,
de este día que nos rompe a
trozos.
Vuelco la memoria en el olvido
de una vida colgada
del insomnio.
Me alejo de tu sol y tu luna,
me dejo la
mitad del aliento
Última mirada compartida,
anclada por
siempre a nosotros.
Dime alegre poesía
Autora: Mgig María Inmaculada García Gómez
Dime alegre poesía
has visto danzar los versos
al
formar un buen poema,
al ritmo de tus acentos
por descifrar
las metáforas
en el papel describiendo
a la mueca de tu
risa,
y a todos tus sentimientos.
Dime triste poesía
si pones al descubierto
el dolor de
tus espinas,
delegado en tu contexto,
marchita será tu
estrofa
como el desamor eterno.
Dime atenta poesía
si los sinsabores ciertos
pasan
desapercibidos
al revelar sus misterios,
desechando van
injustos
a todo sonido yerto.
Dime alegre poesía
el trasfondo del aliento
por
llevarte de mi mano,
por mis caminos secretos,
mostrando mi
intimidad
como ofrenda de tu credo.
Bosque de Bacinete
Autor: Augusto García Flores
La silente oquedad esconde timbres
de las palabras perdidas
en fósiles hogares;
la memoria extraviada, nuestras
voces
vertidas en las rotas vasijas de la Tierra.
Un lenguaje vivaz aletea por el bosque
para alcanzar un cielo
sepultado
y, en cobijos arcaicos del origen total,
desgranan
el enigma de un racimo pretérito
para arar en los sueños,
cultivar sobre huellas;
libertar aquel canto vital ante el
fuego
y a la sombra caduca de clamores perennes
que
alumbraron las leyes de la sed y del agua
antes de disiparse
entre vestigios,
entre tumbas vacías donde hoy yace el
futuro.
Y para compartir la remota emoción,
la ternura
inicial de los creadores
que no merecieron ser despojados
del
reino de sus bosques y sus ríos.
Arda tu pobre lámpara votiva
a la serena fe del aura en
signos,
en aras de memoria exhumada.
Entre cuatro paredes
Autor: Antonio López
Horas muertas quedan atrás
en un rincón bastante
oscuro
donde no has de volver jamás
a cruzar esos anchos
muros.
Noches de insoportable sopor
han creado en tu
pensamiento:
desengaño, desamparo y dolor,
que te
martirizan cada momento.
Soledad expide tu afligida alma,
cuando
en silencio permanece
y te confiesa con extrema calma
que
nada del aire te pertenece.
Rememoras tus añejas emociones
sin
sospechar dónde se han ido
esos que un día cortaron
ilusiones
de aquel iluso joven tan abstraído.
Una chispa
de amargura
emana dentro de tus entrañas,
pues una lágrima
de ternura
a tus húmedos ojos empañan.
Y decides regresar
al presente,
a hallarte en paz contigo mismo,
sabiendo que
en esa herida mente
solo has de encontrar optimismo.
VEN A MI AMOR
Autora: Marisol Dorado Villanueva
Ven a mi amor,
A la lumbre del recuerdo,
Al abrigo de
los besos que aún permanecen.
Ven al patio fresco de mi
infancia,
Al juego puro,
blanca estancia,
A la brisa
de ese mar
Que nunca me abandona.
Ven,
Hay un cielo
gris que se me cae encima,
Nostalgia mía,
Viento
lóbrego,
Ven,
que contigo todo lo puedo.
Amatista
pura,
Hilos amarrados
a la conciencia colectiva,
Caldo
de vida.
Ven a mi regazo que respira,
A esos cuentos de
niñez,
Vientos que no callan.
Ven,
Juguemos al
escondite,
Permanezcamos ocultos,
Tiempo
renacido,
Ven,
Canción antigua,
música que permanece
en los oídos perdida.
La tarde agoniza con su frío de papel de
plata,
Plástico reciclado,
Nuevas etapas.
Mañana
viajaremos,
Ven,
Mi corazón te aguarda en un rincón
escondido.
LARGO POEMA PARA UN DÍA DE LLUVIA
Autor: Joaquín Bassecourt Hdez
I
Hoy encuentras la luz que te posee,
en el silencio abierto
hasta el verde
de las flores de un cactus.
Son pequeñas estrellas rosa-fucsia,
ordenadas entre espinas
verticales
respetuosamente.
Con el paso de días y de noches,
la penumbra o el trasluz de
la aurora
saben de su sitio.
Siempre hay alguien que riegue las plantas,
siempre hay
alguien que admire el tesoro
de la primavera.
II
Hoy encuentras toda esa agua bendita,
que puso en la tierra
la mano de un santo
que ora en silencio.
Un arcángel de mármol es la fuente,
con un tritón que
derrama debajo,
tras la reja de forja.
Suman tantos esos brazos que quieren
y son tantos los labios
que besan,
de forma escondida.
Que hasta ahora parece que siento
y, hasta ahora perezco
desnudo
en mi pensamiento.
III
Hasta ahora es fragante el aroma,
hasta ahora es fragante el
perfume
de las flores del cactus.
Los problemas del mundo me abruman,
los problemas de orbe me
enturbian
con males y bulos.
Y, otras cosas visitan mi mente
y, otros lentos rosarios de
cosas
misterian mi vida.
Y, otros límites por los andurriales
y, otros barrios
repletos de casas
y calles perdidas.
IV
Mientras tú floreces ahí al lado,
mientras tú paralizas
las nieblas
que todo lo ocupan.
Mientras tú paralizas el miedo
y, das cuerda a las horas del
día
y hasta de las noches.
Mientras tú asomas los capullos
que, luego se abren en sutil
estrella
de contados pétalos.
Y los miedos parecen que ahuecan
el ala por cualquier
montículo,
distante y lejano.
V
Y, las brujas por los aquelarres,
disputan al hada que es
buena persona
su vara de estrellas.
Y, en carroza de oro la novia
coronada de azules
luceros,
parece una reina.
Y, la madre que a ella entretiene
y, hasta el padre que hace
lo que puede,
descansan un ratito.
VI
Hoy tu cactus aparenta a mi cactus
y, mi cactus es hermano
del tuyo
en flores y espinos.
Hoy tu cactus asemeja a mi cactus
y, ante la presencia de un
desconocido
duerme junto al mío.
Hoy mi cactus vive junto a otro
y, tu cactus se acerca hasta
el mismo
formándose un trío.
Cualquier cactus por fuera hace daño,
mas por dentro es
tierno y muy suave
como la piel de un niño.
VII
Hoy mi cactus parece otro cactus
ante el flujo de las
hilanderas,
sin rueca y sin hilos.
Duerme junto al mío Las Mil y una Noches,
despertando a La
Bella Durmiente
y a La Cenicienta.
Con los tiempos que corren hace tiempo:
Los Siete Enanitos
crecen con hormonas,
aunque estén prohibidas.
Y El Príncipe Azul se viste de rosa,
como una drag queen
lánguida y hermosa,
envuelto en su boa.
ESPERANZA
Autor: Pelayo Álvarez de la Villa
Destello fulgurante,
se alza sobre el firmamento,
soy
eterno caminante,
y eterno es mi lamento.
El dolor me
embarga escondido,
de nada ya sirve esperar,
pronto caeré
en el olvido,
y cesará mi caminar.
Mas hay calma en este
silencio,
y es tan presa mi alabanza,
¿Por qué perderme
en la pena,
y no soñar la esperanza?
VIRGEN MÍA INMACULADA
Autor: Eduardo Gavilán Pérez
Quiero que tengas presente
Virgen mía Inmaculada
que
eres virgen diferente
por ser Madre y Patrona
de todo el
pueblo linense.
En este pueblo, te queremos
en este pueblo, te
adoramos
creyentes y no creyentes,
porque aquí nos
bautizaron.
Mantoncillo y peinetas
mujeres bien “arreglá”
“pa”
a visitar a su Patrona
que en su trono esperando está.
Si su poder yo tuviera,
con orgullo y decisión
quitaría
Plaza de la Iglesia
y pondría Plaza de la
Inmaculada
Concepción.
Entre las rocas
Autora: Alicia Ramos González
Me pregunto si alguien te estará mirando.
Si allá,
alguien me estará imaginando.
Como yo te intuyo
y te miro.
Allí
entre las rocas.
Me pregunto qué han visto los ojos de esa gaviota que cruza el mar.
¿La has visto tú,
como yo?
Me pregunto qué rostro habrá acariciado este viento de poniente
antes de rozar mis labios,
antes de traer esa gaviota.
¿Hay alguien descifrando el galimatías sin sentido del aquí y del allí?

Otra de tus brillantes ideas, recopilar estos preciosos poemas para deleite de tus lectores. Felicitaciones a los autores. ¡Un gozo leerlos!
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