Plegaria de un Soldado
Herminio Fernández Gavilán
A la memoria de mi padre que en plena adolescencia le reclutaron para matar o morir
¿Qué hago?, ¡Dios!, disfrazado de guerrero
en trincheras de lodo y proyectiles
con su silbo de muertos invisibles
con este chopo de fiel compañero.
¡Cuántos cuerpos mudos!, por el acero
crujen bajo mis pies con sus fusiles
germinando como órganos viriles
en este abismo rojo que no quiero.
Arrasarán mi juventud, lo sé,
me cercarán balas exasperadas,
caminaré engañando mi conciencia.
Cuando vuelva a mis faenas, no seré
aquél que arrebataron las espadas
de un lugar mantenido de inocencia
Cuando acaben las guerras , de una vez por todas , estas palabras de paz serán recordadas junto con todos aquellos versos que la pidieron , como el suyo , tantos corazones inocentes . Popular y cruelmente llamada la quinta del biberón .
ResponderEliminarSabias palabras. Gracias por el comentario
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