El Misterio de la Joven en la Orilla
Estaba sumergido en la lectura de un texto enredado, donde el autor optó por una tipografía diminuta que, para mis fatigados y cansados ojos, sumada a su antigüedad, exigía un esfuerzo adicional para descifrar cada frase. En resumen, la tarea se volvía agotadora. Todo esto para decir que decidí tomarme un breve respiro y visitar este portal para publicar algo. Pero, ¿qué compartir? ¿Contenidos inéditos, relatos desconocidos de La Línea, documentos exóticos, quizás anécdotas de mis excursiones a las bibliotecas? Mientras reflexionaba sobre estas opciones, abrí mis archivos de fotografía, ahora considerablemente ampliados gracias al uso del teléfono móvil, y me topé con la imagen que ahora contemplas.
Recuerdo haber mencionado en el pasado a la joven de las piedrecitas, pero esta vez se trata de otra muchacha, de espaldas, manipulando algo sobre una roca. Yo paseaba por la orilla, con los pantalones remangados y los pies en el agua, deteniéndome a observar qué estaba haciendo. Sin embargo, no lograba distinguir con claridad su actividad. La playa estaba desierta, así que decidí seguir mi camino, aunque mi curiosidad no dejaba de imaginar posibilidades. Antes de alejarme, estuve tentado de acercarme para averiguarlo, pero me contuve.
Al cabo de unos trescientos metros, la curiosidad me llevó a retroceder y descubrir qué estaba haciendo la joven durante tanto tiempo, sin desviar su atención. Al acercarme, noté que ya se había marchado, así que apresuré el paso hacia la roca donde estaba. Poco a poco, pude distinguir que había dispuesto algunas conchas sobre ella. Tal vez las estaba recolectando o seleccionando. Finalmente, comprendí su objetivo.

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