Steinmetz: Genio Eléctrico

 

Steinmetz: Genio Eléctrico

Estación Marconi en Somerset, Nueva Jersey en 1921, en el día que Albert Einstein dio un tour por la estación. Charles Proteus Steinmetz está a su lado en el centro de la foto y detrás de ellos se encuentra John Renshaw Carson. Nacido con cifosis y displasia de cadera, era pequeño y jorobado. Proteus murió dos años después de tomada la foto


En la era actual, la prevalencia de noticias pregrabadas o "enlatadas" es cada vez más evidente. Aunque Aristóteles abogaba por conocer la verdad, la prisa, la falta de tiempo y las abrumadoras ocupaciones han llevado a muchos a optar por lecturas superficiales que solo exigen lo estrictamente necesario para comprender la información.

Esta reflexión cobra relevancia al abordar la historia de Charles Proteus Steinmetz, ingeniero eléctrico y matemático germano-estadounidense, nacido el 9 de abril de 1865, y fallecido el 26 de octubre de 1923. Steinmetz, conocido coloquialmente como "el brujo de Schenectady", ganó su apodo por su apariencia distintiva, su enfoque poco convencional y su capacidad para resolver desafíos complejos en ingeniería eléctrica.

Steinmetz fue un prodigioso hombre de ciencia, destacando como matemático y genial electricista. Su destreza le permitía generar rayos y truenos a voluntad, y desde su infancia, se sintió atraído por la astronomía y estudió simultáneamente química y electricidad. A pesar de los desafíos al llegar a América, Steinmetz superó adversidades gracias a la influencia de un amigo, encontrando empleo en la fábrica de motores eléctricos Yonkers.

En pocas semanas, se convirtió en un fenómeno científico reconocido en Estados Unidos, obteniendo títulos honoríficos de universidades y accediendo a los renombrados laboratorios de Schenectady de la General Electric Company. Aunque Steinmetz era conocido por su sencillez y modestia, cultivó una amistad con Edison y prefirió la reclusión en los laboratorios de Schenectady. Su desinterés por el dinero era tal que nunca llevaba efectivo, optando por el tranvía y rechazando los automóviles eléctricos que él mismo había inventado. Su único lujo era un enorme puro que siempre estaba encendido en su boca. Aunque soltero, Steinmetz dejó una huella indeleble en la historia de la ciencia. La historia sobre su intervención en las fábricas de Ford, a pesar de carecer de respaldo histórico, se popularizó a través de una carta a la revista "Life" en mayo de 1965, propagándose ampliamente en libros y artículos.

La nota contaba que Charles Proteus Steinmetz resolvió un problema en una planta de energía al marcar una "X" en un componente. Al recibir una factura, los directivos sorprendidos solicitaron un desglose. Steinmetz detalló: "Marcar la 'X': $1, Saber dónde marcar la 'X': $9,999", resaltando el valor de su experiencia.

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