EL ANILLO DE MINERVA
| FOTO CHIPPI- Carteia |
D. Evaristo Ramos Cadenas fue un químico-farmacéutico que emigró, con su esposa Emilia Argüelles Labarga e hijos, al sur. Compró en 1926 una parcela de terreno entre Puente Mayorga y Guadarranque y construyó una casa familiar que al carecer de luz eléctrica erigió un molino de viento metálico que acumulaba la energía eólica en unas baterías situadas bajo la torre. Coronaba la estructura una veleta con forma de gallo, desde entonces fue conocida como “la casa del gallo” o de don Evaristo. Terminada la casa reparó en crear un jardín acorde con la casa; plantaron árboles frutales y cuando Ramón, su empleado, abrió un boquete para plantar una gran palmera, se topó con algo duro que tras una minuciosa excavación resultó ser un sarcófago de mármol blanco estrigilado, corría el año 1927, en cuyo interior yacían unos restos óseos y un anillo de plomo con una piedra preciosa de color rosada engastada y entallada con la figura de la diosa de la sabiduría, Minerva. Aquel presente, laboriosamente restaurado, lució en su dedo anular de la mano derecha. Dató el hallazgo en el siglo III-IV d.C. Y tradujo una inscripción en la tapadera que decía: “Aurelius Félix ingennus civis romanus Carteiensis vixit annis XXXI m VII d XVI om sui anima dulcis it ceptus in pacet”. Y casi en ese mismo lugar desenterró otro sarcófago de plomo que le llevó a la conclusión de que aquello era una necrópolis romana. D. Evaristo y su cuadrilla de trabajadores ampliaron sus excavaciones más allá de su propiedad, hasta el cortijo del Rocadillo distante unos 2 km del hallazgo. Comprobó que el cortijo estaba en parte construido con materiales arqueológicos romanos y que había una conexión subterránea con una torre vigía alzada a finales del siglo XVI sobre un acantilado, en la ladera descubrió los restos de una gran mansión con mosaicos y huecos para el Garum. Restos de lo debió ser una fábrica de salazones y del preciado Liquamen. Y no muy lejos en una altiplanicie descubrió los restos de un gran edificio que dedujo que eran vestigios de una gran basílica cristiana, residencia de San Hiscio que fue obispo de Carteia. Acumuló gran cantidad de monedas romanas con la efigie del emperador Publius Licinius Egnatus Gallienus y el nombre de Carteia. Denarios acuñados en la propia Carteia que asomaban casi a flor de tierra y que representaba la importancia de esta ciudad, sobre todo después de que el pretor romano Lucio Canuleyo con la autorización del Senado Romano estableciera una colonia de libertos, hijos de los legionarios romanos y mujeres nativas.
Su afán de conocimientos le llevó a crear una “Sociedad Cultural de Amigos de Carteia” a la que se afiliaron las personas más representivas de la comarca y Gibraltar. Se declaró al sarcófago “Tesoro Artístico Nacional” de interés público; pero al ser un tesoro oculto descubierto por D. Evaristo en terrenos de su propiedad, le pertenecía en exclusiva. Las autoridades españolas le ofrecieron 7.000 pesetas para que el sarcófago pasará a propiedad del Estado, del mismo modo el gobernador de Gibraltar le ofreció 10.000 libras esterlinas al considerar que la pieza merecía estar en el Museo Británico. Pero don Evaristo no solo rechazó ambas ofertas, en circunstancia económicas precarias, sino que se sintió agraviado; pues manifestó que él no traficaba con el patrimonio de España. Solo pretendía el reconocimiento de su actividad investigadora y la colaboración de las autoridades españolas. Sus recursos económicos se agotaron, con la casa familiar hipotecada, ya no pudo pagar a sus empleados y su aventura arqueológica, tocó a su fin.
Nombrado director farmacéutico de la Farmacia Municipal de La Línea vendió sus propiedades y se trasladó a vivir a la calle Pedreras nº 32. Y en ese tiempo fue testigo de la proclamación de la II República. Su condición liberal y humanística le posicionó política e ideológicamente. Su afiliación a la logia masónica Floriblanca nº 14 y al partido Unión Republicana donde compartió militancia con D. Juan García Rodríguez (D. Juanito el médico), así como sus viejas desavenencias con el corrupto y dipsómano Gonzalo Queipo de Llano, cuando era teniente de carabineros en Puente Mayorga; marcarían su destino final. El 18 de agosto de 1936 le fusilaron en la tapia del cementerio de La Línea, yace en una fosa común. D. Evaristo Ramos Cadenas situó Carteia en el mapa y en la historia de la humanidad: “Ese es su legado”.
Extracto de mi novela (no publicada) “EL JARDÍN INGLÉS, LA LEYENDA DE LA TORRE DEL ROCADILLO” capítulo VIII. Basada en “Recuerdos de mi Infancia y Juventud” de Antonio Ramos Argüelles, su hijo
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