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Benalup–Casas Viejas: el proyecto olvidado de 1821

 

Benalup–Casas Viejas: el proyecto olvidado de 1821


Fotografía tomada por el autor del artículo


Me dirijo a Benalup-Casas Viejas, otro de los pueblos de esa larga lista que uno se propone completar antes de que acabe el día. La carretera, sinuosa e incómoda para quien no la conoce, invita sin embargo a recorrerla con calma, a dejarse acompañar por la presencia del embalse y a aminorar la marcha al llegar a las rocas que conservan las antiguas pinturas rupestres.

Poco después, la estampa del pueblo se presenta ante el visitante como si saliera a la puerta para darle la bienvenida. Esa sensación cercana y casi familiar lleva inevitablemente a preguntarse por la historia del lugar, algo más detenidamente de lo que suele ofrecer la información disponible en los medios digitales, donde los orígenes aparecen a menudo simplificados, cuando no directamente desdibujados.

Este trabajo pretende detenerse en un momento concreto y poco conocido: el proyecto formal de creación de una nueva población en Casas Viejas en 1821, impulsado por la Diputación Provincial de Cádiz, aprobado por la Corona y documentado con notable precisión en las actas oficiales de la época.

1. Casas Viejas antes de ser pueblo

Cuando se habla del “origen” de Casas Viejas conviene distinguir entre la existencia previa de ocupaciones humanas y la voluntad expresa de fundar una población como entidad reconocida. El territorio presenta restos prehistóricos, medievales y modernos, así como usos vinculados al agua, los molinos y las tierras de labor.

Sin embargo, una cosa es la presencia humana dispersa y otra muy distinta la fundación de un pueblo, con vecinos reconocidos, reparto de tierras, instituciones y servicios. Es en este segundo sentido donde el año 1821 adquiere una relevancia decisiva.

2. El proyecto de junio de 1821

El 14 de junio de 1821, la Diputación Provincial de Cádiz examinó un proyecto de representación al Congreso solicitando autorización para fundar una población en el sitio llamado Casas Viejas, término de Medina Sidonia. El expediente incluía un pliego de reglas para el establecimiento de la población y otro relativo a la distribución de las tierras.

Tras su debate, la Diputación aprobó el proyecto y acordó remitirlo al Soberano Congreso por medio de los diputados de la provincia, destacando las ventajas que reportaría a la provincia y su utilidad pública.

3. La aprobación oficial y el inicio de la ejecución

El proyecto fue aprobado mediante Real Orden de 26 de agosto de 1821, y el 29 de septiembre la Comisión de Agricultura dictaminó que debía procederse inmediatamente a su ejecución.

Se designó como comisionado al diputado Francisco Montes de Oca, se implicó al Ayuntamiento de Medina Sidonia y se articularon medidas muy concretas: dotación de trigo a los colonos, fondo común, previsión de escuela, asistencia sanitaria, culto religioso y edificios públicos.

El plan contemplaba el asentamiento de 150 pobladores, con un marcado carácter social: las tierras debían destinarse prioritariamente a jornaleros y pequeños labradores.

4. La oposición de Medina Sidonia

Desde los primeros momentos, el Ayuntamiento de Medina Sidonia mostró una resistencia persistente a la ejecución del proyecto. Las actas recogen retrasos, alegaciones técnicas y representaciones contrarias al reparto de tierras.

La Diputación llegó a advertir que algunos municipios pretendían mantener la despoblación para conservar grandes términos, y solicitó incluso el auxilio de la autoridad política superior para evitar que se pusieran obstáculos al establecimiento de Casas Viejas.

5. La persistencia del conflicto (1822–1823)

Lejos de diluirse, el conflicto continuó en los años siguientes. En enero de 1822, la Diputación volvió a instar al Ayuntamiento de Medina a que procediera sin más demora al reparto de las suertes de Casas Viejas, recordando expresamente que el espíritu de la disposición era impedir que propietarios con recursos accedieran a tierras destinadas a las clases menesterosas.

Durante 1822 y 1823 se sucedieron nuevas fricciones: dudas planteadas por el Ayuntamiento, retrasos en la remisión de expedientes y representaciones elevadas en tono considerado impropio por la Diputación.

El punto de máxima tensión se alcanzó en enero de 1823, cuando la Diputación calificó de infundadas e indecorosas las alegaciones del Ayuntamiento de Medina Sidonia, ratificó la multa impuesta a la corporación municipal y dio por concluida la comisión encomendada a Francisco Montes de Oca, no sin agradecer expresamente el celo e interés con que había desempeñado su encargo.

Este episodio marca, de hecho, el quiebre operativo del proyecto: no por falta de respaldo institucional, sino por la resistencia sostenida del poder municipal afectado.

6. Continuidad del asentamiento

Que el proyecto de 1821 no llegara a culminarse en los términos previstos no significa que Casas Viejas desapareciera del horizonte administrativo. En 1841, la Diputación vuelve a referirse al lugar como nueva población, con vecinos residentes que reclamaban amparo frente a órdenes de desalojo.

Paralelamente, los padrones de población muestran un crecimiento sostenido desde finales de la década de 1830, lo que confirma que el asentamiento continuó consolidándose, aunque al margen de la plena ejecución del plan original.

Conclusión

Casas Viejas no puede entenderse únicamente como una población surgida de manera espontánea en la segunda mitad del siglo XIX. Antes de su consolidación definitiva existió un proyecto consciente, aprobado y dotado en 1821, que aspiraba a fundar un pueblo con criterios modernos, sociales y de utilidad pública.

La resistencia de Medina Sidonia, prolongada en el tiempo, impidió que aquel proyecto se materializara plenamente, pero no logró borrar su huella. Recuperar este episodio no es un ejercicio erudito, sino una forma de completar y matizar la historia del lugar, devolviendo protagonismo a un intento temprano y significativo de convertir Casas Viejas en pueblo.

El contenido de este artículo se apoya en las actas digitalizadas de la Diputación Provincial de Cádiz

Santiago Chippirraz Rodicio

Comentarios

  1. No se porqué Santiago que la historia entre Benalup Casas Viejas se me hace parecida a la de San Roque con la fundación de La Línea de la Concepción.
    Recuerdo la de veces que frecuenté Benalup por allá de los años 70 por mi afición a la caza ya que se trataba de un terreno rico en conejos por aquello de que era una tierra fértil donde se sembraba bastante...y recuerdo que por aquellos años todavía era un pueblo pequeño comparado con lo que es hoy día.
    Me ha parecido un artículo muy enriquecedor.
    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Llevas razón, es una historia muy parecida a la que tantas veces hemos aludido, solo se diferencia en algunos matices.

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  2. Lo novedoso interesa y también salir del entorno. Está muy bien recogida la parte que anuncias. Gracias.

    ResponderEliminar

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