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EL PUERTO DEL PALMONES: ECONOMÍA, PRODUCTOS Y RUTAS COMERCIALES EN LOS BARRIOS Y SU RÍO (II)

 

EL PUERTO DEL PALMONES: ECONOMÍA, PRODUCTOS Y RUTAS COMERCIALES EN LOS BARRIOS Y SU RÍO (II)

Tomada por el autor del artículo




(SIGLOS XVIII–XIX)

Antes de que existiera el puente, antes incluso de que el caserío de Palmones adquiriera la forma que hoy conocemos, el río fue el verdadero corazón económico de la zona. No era solo un paso obligado entre Algeciras y Los Barrios, aunque la villa formal se reconoce desde 1704, es seguro que siglos antes el territorio y sus caminos debían ser utilizados: era un embarcadero natural por el que circularon durante siglos los productos que articulaban la economía serrana (corcho, carbón, maderas, ganado, frutos y manufacturas) y un punto de conexión directa con la bahía, Gibraltar y la red comercial del Estrecho.
Este es el Palmones productivo, el Palmones del trabajo, el que apenas se recuerda pero sostuvo la vida de todo el término de Los Barrios.

Un embarcadero humilde, pero esencial

A finales del XVIII y durante todo el XIX, el Palmones funcionaba como un puerto menor, aunque su actividad tenía importancia regional. No había muelles construidos ni dársenas; el embarque se hacía desde la arena firme, valiéndose de barcas grandes, pontones y pequeñas embarcaciones auxiliares. Todo estaba organizado de manera práctica, adaptado a la marea, al viento y a la fuerza humana.

La documentación militar ya señalaba que la barca podía transportar hasta ocho caballerías en un solo viaje, lo que da una idea del volumen de mercancías que podía mover. Las sirgas, tiradas a brazo o con ayuda de animales, marcaban un ritmo constante de trasiego que convertía el cruce en algo mucho más complejo que un simple paso.

El corcho: la gran exportación serrana

Si hubo un producto que definió la economía tradicional del término de Los Barrios, fue el corcho. Procedente de los alcornocales de las dehesas próximas y lejanas: Los Barrios, Castellar, Jimena entre otros puntos, el corcho se extraía por cuadrillas especializadas, se apilaba en los chozos serranos y se transportaba mediante recuas de mulos hasta el embarcadero del Palmones.

Allí, donde la arena permitía aproximar las caballerías hasta la misma orilla, las planchas de corcho se cargaban en barcas que descendían la ría hasta la bahía. En Gibraltar encontraba compradores casi inmediatos: comerciantes ingleses lo adquirían para la industria vinatera, la tonelería y la fabricación de tapones. Pero probablemente partieran para otros puntos sin tocar este puerto.

Durante décadas, el río Palmones mas caudaloso que el Guadarranque fue una auténtica vía de exportación del alcornocal.


El carbón y la madera

Otro de los pilares económicos del término era el carbón vegetal, producido en grandes cantidades en los montes del entorno. En el siglo XIX se fabricaba en hornos de tierra, los tradicionales “boliches", y se enviaba en sacos hasta el Palmones. Desde allí, al igual que el corcho, suponemos que una parte importante embarcaba rumbo a Gibraltar, donde la presencia militar y urbana aseguraba una demanda constante, además de ser exportado.

También salían del Palmones maderas de construcción, leña, haces de ramaje y otros productos forestales. No eran mercancías espectaculares, pero eran imprescindibles y constantes: el río servía de arteria económica para una población dispersa, humilde y rural.

La petición de Francisco González de la Vega: una ventana directa al comercio

Entre los testimonios más reveladores de la actividad del embarcadero destaca la petición elevada por Francisco González de la Vega, vecino de la zona, en la que solicitaba autorización para establecer una operación de embarque y transporte de mercancías desde Palmones.

La petición —muy explícita— detalla:

  • que el río era punto natural de carga de los productos de Los Barrios; además argumentaba: “… continuando la acumulación como hasta aquí en el rio Palmones, se evitan muchos dispendios, tales son los de traslación y almacenaje en Algeciras, en donde falla la comodidad de hacer el embarque en el mismo rio con toda seguridad, de la que por cierto carece la Bahía de aquella Ciudad, abierta y sin resguardo alguno, con la circunstancia de que los barcos de mayor porte que hayan de tomar la carga en el mar y a la boca del rio, siempre tienen un abrigo seguro en la ensenada que forma Puente-Mayorga, próximo al propio punto.

  • que allí se reunían corchos, maderas y carbón procedentes de los montes;

  • que existía un tránsito habitual de animales y carretas hacia el embarcadero;

  • que el transporte hacia la bahía era constante y rentable; y que su embarque desde aquí de los carbones era positivo porque su venta en los mercados resultaba más favorables; no siendo menores los que experimentan los consumidores de los puertos a donde se lleva este combustible que son : Sevilla, Cádiz y Málaga porque habrían de obtenerlo a mayor precio viniendo sobrecargado el artículo con unos gastos innecesarios.

  • y que, en definitiva, la actividad económica justificaba formalizar y mejorar las operaciones.

El documento es importante porque confirma oficialmente lo que la tradición oral siempre ha sostenido: que el Palmones fue, antes que otra cosa, un puerto de trabajo.

Un nodo comercial del Campo de Gibraltar

El embarcadero no solo daba salida a los productos serranos. También recibía mercancías que luego se distribuían hacia Los Barrios y otros núcleos:

  • sal, harina y pan procedentes de Gibraltar;

  • aceite, arroz y productos coloniales traídos por comerciantes gibraltareños;

  • bastimentos para las posadas, el cuartel de caballería y los ventorrillos;

  • herramientas, cuerdas, pez y materiales para el mantenimiento de barcas y carros.

Pero no solo estos, basta recordar el acontecimiento de descarga de 1872 cuando la estructura del puente de hierro fundida en Escocia, llegó desarmada en barco y fue descargada precisamente en el río Palmones, desde donde se trasladó pieza a pieza hasta el lugar de montaje, llamado las cañas.

Ese solo detalle demuestra la capacidad del río como infraestructura: era el único punto del término capaz de recibir una carga metálica de gran volumen procedente del extranjero.

Muchos de estos productos eran transportados por arrieros locales que utilizaban el Palmones como punto de intercambio. El caserío —pequeño, precario— funcionaba como un centro logístico antes de que existiera ese término.

Un puerto desaparecido, pero no olvidado

La lentitud de mis pasos traduce el discurrir de mis pensamientos mientras avanzo hacia el punto en que el río se besa con el mar. Camino por la margen izquierda y ante mí surge un hermoso paseo perfectamente pavimentado. Una brisa acompaña mi soledad buscada mientras observo el suave deslizamiento de las aguas y el balanceo de algunas barcas blancas, cuyos cabos tensos parecen querer soltarse de la madre que las sujeta para acompañar la corriente hacia el mar.

Al otro lado, ondulaciones de arena salpicadas de verde forman un paisaje de ensueño que me transporta a otro tiempo: escucho voces y relinchos, jinetes que ajustan sus monturas, el roce metálico de espadas subidas y bajadas mientras analizan el terreno; animales que embarcan por el portón; manos encallecidas tirando de la sirga; y, más cerca, la silueta de un carabinero vigilando la llegada de pequeñas barcas cargadas con mercancías procedentes de navíos mayores fondeados a cierta distancia.

Hoy apenas queda rastro físico de aquel embarcadero que durante siglos fue columna vertebral de la economía local. No persisten los muelles ni las barracas donde se apilaban los sacos de carbón; tampoco las sirgas ni los pontones. Solo el paisaje, las marismas, la ría, los vaivenes de la marea y quizá las aves, conserva la memoria de aquellos días.

Sin embargo, las fuentes históricas, los registros administrativos y las peticiones de los propios vecinos, como la de Francisco González de la Vega, permiten reconstruir una imagen clara:

el Palmones fue, para Los Barrios, su primer puerto.
Un puerto modesto, pero vital, que ayudó a sostener los presupuestos municipales.
Un motor económico oculto bajo la superficie del agua.


Tomada por el autor del artículo




Comentarios

  1. Dos artículos que dicen más de lo que esperaba. Me han encantado. Enhorabuena.

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    1. Muchas gracias. Sí, narra algunos detalles novedosos que ayudan a entender una época y un lugar.

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  2. Unos artículos que narran no solo un periodo histórico de la comarca, sino que alcanzan una proyección hasta nuestros días.

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