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Dos libros y un camino: Iván Pacheco Seliva en Los Barrios

 

Dos libros y un camino: Iván Pacheco Seliva en Los Barrios



Siempre he creído que los títulos —los literarios y los otros— llegan tarde o quizá no lleguen nunca. Llamarse escritor no depende de un diploma, ni de un número de ventas, ni de llenar una sala, sino de algo más íntimo: esa insistencia en soledad de quien pone palabras donde solo había un hueco, una inquietud o un día cualquiera que pide ser contado.

Por eso, cuando asisto a una presentación de libros, no quiero despachar el acto como si viniera a comprar dos barras de pan. Prefiero detenerme, observar, escuchar, porque cada autor trae consigo un pequeño mundo que merece ser atendido. Y hoy es Iván Pacheco Seliva quien lo trae.

Iván, que viene de La Línea, que trabaja —como me dijo una vez— entre chucherías y rutinas familiares, pero que guarda en algún rincón el impulso de escribir. Y aquí está, con dos libros bajo el brazo: Almíbar y Quizás el corazón nunca olvida. Dos obras distintas, nacidas en momentos distintos, pero ambas atravesadas por esa manera suya de mirar las cosas con calma, con un punto de intriga, con un cariño que no se nota de inmediato pero que se queda.

Almíbar tiene ese sabor de lo que se escribe en casa, en un día especial, rodeado de lo cotidiano que de pronto se vuelve literatura. En sus doscientas páginas y encuadernación rústica, los personajes muestran escenas de amor, de dudas, de tensiones pequeñas que dicen más de lo que parece. La segunda obra —más sobria quizá, más inquieta y breve— deja ver un amor de dos jóvenes ya transformado, que no es dulzura sino pregunta, búsqueda, cambio. Todo ello en el contexto de los momentos históricos que siguieron al cierre de la frontera con Gibraltar.

No explicaré más: para eso están los libros y para eso estamos aquí. En mi caso, con los dos en las manos, ojeando y hojeando el contenido de un modo superficial para poder escribir esta crónica, pero con el deseo de, en cuanto tenga un hueco, poder leer ambos y agradecer el regalo del autor.

Hoy el acto de presentación, que como todos conocen forma parte de la XIII edición del Ciclo de Escritores de Los Barrios, organizado por la Delegación de Cultura, ha contado con su titular Cristina Marchante; el concejal Carlos Torres; y María José Alconchel, presidenta de la Asociación de Mujeres Telethusa, además de un grupo de amigos del autor.

Solo me gustaría añadir una cosa: en un mundo donde a veces la prisa decide por nosotros, detenerse a escuchar a un autor es un gesto que vale la pena. Y si Umbral decía aquello de que había venido a hablar de su libro, yo hoy digo que he ido para ahora hablar de Iván y de los suyos. Porque acudir a su presentación, acompañarlos y leerlos es reconocer ese camino silencioso —a veces ingrato, a veces luminoso— que convierte a una persona en escritor, incluso antes de que se dé cuenta.


Iván recibe el habitual regalo para escritores. 











El lugar de trabajo de Iván, donde nacen muchas de sus ideas. Estará encantado de recibirles; además, es una buena oportunidad para adquirir sus libros… y disfrutar de unos excelentes churros


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