La Caleta: Historia, Carnaval y Alma de Cádiz
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| Cartel de Gaspar Martín |
Cada año, al llegar estas fechas, resuenan en Cádiz las letrillas carnavalescas de las distintas agrupaciones que, durante todo un año, han trabajado con esmero y entusiasmo para prepararlas. Estas agrupaciones presentan sus creaciones en escenarios locales y en otros espacios, con la aspiración de actuar en el templo por excelencia del carnaval gaditano: el Teatro Falla.
El carnaval llena de alegría las calles, expresada en letras desenfadadas, melodías pegadizas y vestuarios llamativos. Entre los temas recurrentes de estas composiciones, destaca "La Caleta", una palabra que evoca una conexión profunda con Cádiz capital. No obstante, este emblemático lugar también inspira a agrupaciones de otras localidades de la provincia.
Un Ícono Histórico y Cultural
La Caleta, una playa ubicada en el corazón del casco histórico de Cádiz, es mucho más que un lugar pintoresco. Fue un puerto natural utilizado por fenicios, cartagineses y romanos, situándose junto al canal que separaba las islas Eritea y Cotinusa, las cuales conformaban la antigua Gadir. Está flanqueada por los castillos de San Sebastián y Santa Catalina y rodeada por edificios históricos como el antiguo Hospital de Mora y las facultades universitarias del barrio de La Viña.
Destaca especialmente su balneario, cuya historia está estrechamente ligada al Hospicio Provincial de Cádiz. Desde 1802, los ingresos generados por el uso recreativo de la playa se destinaron a esta institución benéfica. En esa época, se cobraba un arbitrio o contribución de un real de bellón por persona para acceder a la playa, utilizando una escalera instalada en la muralla durante los meses de verano. Los fondos recaudados se destinaban inicialmente a proyectos de utilidad pública según decisión del gobernador, pero en 1808, este arbitrio pasó a ser íntegramente para el Hospicio Provincial, encargándose directamente de su recaudación y gestión.
Durante el siglo XIX, se instalaron las primeras casetas de madera para organizar los baños de mar. La gestión de estos servicios fue variando: en ocasiones era directa por parte del Hospicio y, en otras, mediante subastas para su explotación por particulares. Esta organización resultaba tan exitosa que incluso generó conflictos legales entre concesionarios, como ocurrió en 1870 con el litigio por la instalación de los “Baños de la Palma” y los “Baños del Real”. Este pleito terminó con un acuerdo que consolidó la explotación conjunta bajo la Diputación Provincial.
El Balneario Moderno
A principios del siglo XX, las estructuras de madera estaban en un estado de deterioro que hacía inviable su uso. En 1924, bajo la iniciativa del diputado Melquiades Almagro Cano, se planteó la construcción de un nuevo balneario de mampostería, con diseño del arquitecto Enrique García Cañas. La obra, con un presupuesto de 359,749.30 pesetas, fue finalizada en 1926, inaugurándose como el “Balneario de Nuestra Señora de La Palma y del Real”.
Este nuevo balneario no solo mejoró las condiciones higiénicas y de comodidad para los bañistas, sino que también aseguró ingresos importantes para el Hospicio Provincial. Incluso en su estado previo de deterioro, los baños habían sido muy populares, atrayendo a numerosos bañistas. Las expectativas eran que la modernización aumentaría considerablemente el número de usuarios y, con ello, los beneficios destinados a la beneficencia.
Evolución, Transformación y Resistencia Ciudadana
En 1959 se fundó el Club Caleta, dedicado principalmente a actividades marítimas recreativas, como la pesca. Sin embargo, la ubicación del club sobre parte de la playa provocó que en 1990 se llevaran a cabo obras para recuperar esa zona: las instalaciones se reubicaron dentro de la muralla, se construyó una dársena y se habilitaron nuevos accesos.
A mediados de los años 70, se inició la construcción de un espigón para la Escuela Náutica, pero el proyecto generó una fuerte oposición debido a su impacto paisajístico y medioambiental. La presión popular logró paralizar y cancelar la obra, y en 1982 se demolieron las estructuras ya construidas.
Otro cambio significativo ocurrió en 1991, cuando se realizaron dragados en los accesos al muelle para aumentar su profundidad. La arena extraída fue depositada en varias playas, incluida La Caleta, lo que elevó su nivel en 1,50 metros. Esto amplió la zona seca incluso con marea alta, aunque también enterró las zapatas de los pilares del balneario y los primeros arcos del malecón.
Conservación y Biodiversidad
A lo largo de los años, La Caleta ha enfrentado diversas amenazas, desde el abandono hasta proyectos que podrían haber alterado su entorno natural. Antes del Bicentenario de la Constitución de 1812, surgieron propuestas para la ampliación del Paseo Fernando Quiñones y la construcción de un muelle en la cara norte del Castillo de San Sebastián. Estas iniciativas encontraron una férrea oposición ciudadana, encabezada por la Plataforma Salvemos la Caleta, que logró frenar los planes.
En 2019, un estudio del proyecto “BioCaleta” identificó 294 especies animales y 88 de flora, destacando la relevancia ecológica de esta playa. Este reconocimiento refuerza la importancia de conservar este enclave, tanto por su biodiversidad como por su valor histórico y cultural.
Hoy en día, el edificio del balneario no funciona como tal, sino que alberga el Centro de Arqueología Subacuática de Andalucía (CAS), consolidándose como un referente cultural y patrimonial de la región. Este centro es un símbolo de la rica historia y evolución de La Caleta, desde sus usos antiguos hasta su papel actual como espacio de investigación y preservación histórica.
El CAS organiza exposiciones, investigaciones y actividades relacionadas con la arqueología subacuática, pero ya no presta servicios recreativos o relacionados con baños de mar.
Tradiciones y Modernidad
La Caleta también es el epicentro de tradiciones locales, como el Entierro de la Caballa, una celebración que marca el final del verano a finales de agosto. Durante esta festividad, se lleva en procesión y se quema una figura de caballa con su tradicional piriñaca, acompañado de actuaciones carnavalescas.
Además, su pintoresco paisaje ha sido escenario de películas como Muere otro día, Alatriste, Manolete y El amor brujo.
Una Playa con Historia Viva
Desde los fenicios hasta el presente, La Caleta ha sido un espacio de encuentro, comercio, recreo y cultura. Con su balneario restaurado, su historia milenaria y su fuerte conexión con el alma gaditana, esta playa sigue siendo un símbolo vivo de la identidad de Cádiz.
Nota: La información presentada se basa en los medios escritos de la época, destacando los aspectos más relevantes. Entre las fuentes consultadas se encuentran: Archivo Excma. Diputación de Cádiz, Wikipedia y Diario de Cádiz entre otros.

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ResponderEliminarPuedes usarlo como quieras, para mi es un honor que lo uses en tus comentarios. Luego lo leeré.
ResponderEliminarBonitas historias
ResponderEliminarMuchas gracias Santiago por compartir tus conocimientos siempre instructivos y muy interesantes
ResponderEliminarJavier Montesinos: Gran trabajo Santiago. Seguro que habrá muchos gaditanos que no tengan conocimiento de lo que encierra tan minucioso estudio.
ResponderEliminarGracias por darnos a conocer parte de la gran historia que rodea a Cádiz y que enriquece, si cabe, la de nuestra Andalucía.
Eduardo Gavilán: Un artículo cargado de historia... jamás pensé que se cobrara por ir al baño en la playa...que curioso y que se cobrara para destino de obras benéficas todavía más...bonita idea por que servía para proteger a personas necesitadas...no quiero pensar si se hiciera hoy en día cosa imposible de que se llevara a cabo.
ResponderEliminarComo siempre Santiago aportando información curiosa que uno desconocía...un abrazo y a esperar lo próximo que publiques que seguro que será muy interesante.
Carmen Lavado: Mi Cádiz milenario, no hay que cruzar el charco para encontrar playas Caribeñas
ResponderEliminarLas playas de Cádiz son alucinantes. Y es curioso, pagar para poder acceder a ellas. Hoy en día esto es impensable. Menos mal que era por una buena causa. Cádiz es una ciudad que te enamora, por su gente, su carnaval, su forma de vivir la vida y sobre todo por su gracia!!! En esto no hay quien nos gane!!
nunca un verso fue tan cierto : "las olas de la Caleta son plata quieta" . El poder de evocación que tiene su playa , el entorno y los atardeceres que ofrece tan generosamente para recreo de la vista y del alma . Resistirme a tanto encanto siempre me ha resultado imposible . En los años que mencionas de la década de los 70 cada tarde admiraba la maravillosa puesta . Un telón de fondo digno del Teatro del Mundo . Que armoniosas composiciones de luz y colores . Quien lo contempla se asegura el sosiego de ese dia , y vive con la esperanza de ver el ocaso de mañana . Tus palabras me llevan , en un grato paseo , hasta el escenario de mi juventud . Desde aquellos entonces hasta ahora he ignorado muchos de los datos que aportas en este ALC . A La Caleta y a ti , muchas gracias .
ResponderEliminarAna María Moya: Para mí, que soy una enamorada de Cádiz, ha sido un descubrimiento, instructivo como siempre y revelador de mi ignorancia, gracias Maestro.
ResponderEliminarMariola De Sola: Fabulosa historia y, al menos, el cobro era para una buena causa. Felicidades!!!
ResponderEliminarMuchas gracias Santiago por tus investigaciones que nos enseñan pasajes de la historia.
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