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Sierra Carbonera y el istmo: La clave británica para un Gibraltar distinto

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  Sierra Carbonera y el istmo: La clave británica para un Gibraltar distinto Gibraltar en un escenario alternativo: La ocupación británica del istmo en 1704 Despacio inicio la subida a Sierra Carbonera, por un lugar que tantas veces he recorrido. En pocos minutos he concluido el primer repecho y contemplo las cicatrices de una gran explosión para extracción de piedras. Algunas han rodado a una considerable distancia. Pero no me aparto de mi trazado y continúa ascendiendo; a los lados del camino, el verde con florecillas se abren paso para capturar los primeros rayos de sol. Me detengo en un pequeño manantial y contemplo la vida que lo rodea. Alzo la mirada y comienzo el pesado ascenso. Hace tiempo que no practico esta subida, y las piernas acusan la falta de entrenamiento. Contemplo las piedras y algunas plantas que me resultan de interés. Por fin he llegado al punto más alto, desde el cual obtengo una panorámica inigualable. La suave brisa me ayuda a disminuir el calor corporal...

Historia, arte y hospitalidad entre los muros antiguos

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  Historia, arte y hospitalidad entre los muros antiguos El amanecer se presentó con un cielo encapotado, aunque el frío no hacía acto de presencia. Una brisa suave acariciaba las altas hierbas del prado, agitándolas con dulzura. Toñete, con la previsión de su anhelada visita a la villa, había adelantado su trabajo. Decidió esperar unos minutos, observando el cielo en busca de un cambio, pero las nubes persistían, teñidas de grises y matices oscuros. Finalmente, se aventuró. Colocó su sombrero, se despidió de su madre y emprendió el descenso. Al inicio, el camino presentaba cierta pendiente, pero poco a poco se tornó llano. Algunas gotas de lluvia comenzaron a salpicar su sombrero, produciendo aquel característico sonido que tanto conocía, pero no se detuvo; sabía que solo sería un leve chaparrón pasajero. Los bordes del sendero eran un despliegue de colores y formas: las vinagretas con sus flores amarillas, los fresnos deshojados con tonos de amarillo limón, las grandes hojas...

Lo que callamos: experiencias que desafían la razón

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  Lo que callamos: experiencias que desafían la razón Muchos han vivido experiencias extrañas, pero pocos se atreven a contarlas. A veces por miedo al ridículo, otras por temor a que los tilden de fantasiosos o de estar sugestionados. Así, esos recuerdos terminan guardados en algún rincón de la mente, olvidados pero nunca realmente borrados. No es la primera vez que hablo de este tema. Yo mismo he sido testigo de sucesos difíciles de explicar y, sin caer en obsesiones, siempre los he compartido con naturalidad. Lo curioso es que, al hacerlo, he descubierto que personas que jamás habría imaginado han vivido cosas similares. La ciencia avanza a pasos agigantados. Fenómenos que antes parecían imposibles hoy comienzan a entenderse, especialmente con los descubrimientos en el mundo cuántico. Justamente, acabo de leer un libro que me regaló mi amigo Félix Nieto y que aborda este tipo de experiencias con una perspectiva fascinante. Recientemente en Estepona, una conversación casual me...

Un alcalde, una gota de sangre y un misterio en las actas municipales

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  Un alcalde, una gota de sangre y un misterio en las actas municipales Cortesía de Javier Traverso Mientras mis dedos se posan sobre el teclado, mi mente evoca las imágenes de aquellos amigos que leerán estas líneas. Son personas de distintos géneros, profesiones e ideas; sin embargo, me dedican su tiempo para leer lo que escribo. A veces me pregunto por qué lo hacen, cuando constantemente reciben notificaciones de noticias aparentemente más relevantes, desde el ámbito internacional hasta el local, generadas por las personalidades más influyentes del mundo y alineadas con sus propios intereses. Quizá sea por la cercanía de los temas que abordo, o porque despierto en ellos el interés por algún detalle histórico que desconocían u olvidaron. Tal vez se deba al acercamiento a cuestiones de auténtica cultura. No lo sé con certeza. Pero lo que sí sé es que ustedes están ahí, y lo noto a través de sus opiniones, ya sea en el entorno digital o en conversaciones cara a cara. Es cierto q...

Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

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  Una pequeña y acogedora placita- Los Barrios Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Un refrán sencillo, de esos que llevan generaciones repitiéndose, pero que a veces olvidamos en medio del ruido y las apariencias. Vivimos tiempos en los que lo superficial parece imponerse, donde la imagen vale más que la esencia, donde se cree que repetir una idea hasta la saciedad es suficiente, y donde el pensamiento crítico se apaga bajo el peso de lo inmediato. Sin embargo, la verdad rara vez necesita adornos. Lo dijo Jung: “En la belleza y la sencillez está la verdad” . Y es cierto. No hace falta proclamar lo que es bello, porque la belleza auténtica se percibe sin esfuerzo. Está en los rincones inesperados, en los pequeños jardines que aparecen al doblar una esquina, en la armonía de lo verde y lo natural. En las construcciones que muestran con orgullo su antigüedad, en la calidez de una mano familiar posándose sobre la tuya, en los buenos días regalados con una sonrisa, en la e...

Las Nodrizas: Un Oficio de Vida y Supervivencia

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  Las Nodrizas: Un Oficio de Vida y Supervivencia Paul Nadar. Paul Nadar en el pecho de su nodriza Cortesía de Creative Comons Zero- Dominio público Introducción Histórica Desde la Antigüedad, la figura de la nodriza ha sido fundamental en la crianza de los niños, especialmente en sociedades donde la lactancia materna por parte de la madre no era posible o no era la norma. En el Egipto faraónico, las nodrizas eran figuras de alto estatus, encargadas de la lactancia de príncipes y nobles. Algunas incluso recibían tierras o privilegios en reconocimiento a su servicio. En la Grecia clásica, las familias aristocráticas contrataban nodrizas por la creencia de que la lactancia debilitaba a la madre y que la leche influía en el carácter del niño. En Roma, las nutrices eran seleccionadas cuidadosamente, con contratos formales que establecían sus obligaciones. Su importancia era tal que muchas desarrollaban un estrecho vínculo con los niños que criaban. Mujer negra esclavizada amamanta...

El Corazón de la Villa

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  El Corazón de la Villa Ilustración cortesía de Jéssica Gavilán, para Así lo Cuento Cultural Un ladrido del pastor alemán, Chico, hizo que Toñete levantara la cabeza mientras curaba la herida de su pata derecha. Por el camino serpenteante que conducía a su casa, aparecieron cinco jóvenes saludando con entusiasmo. —¡Toñete! —gritaban mientras levantaban las manos. El joven se preguntaba quiénes serían y qué les traía hasta allí. Se incorporó, saludó y retuvo al perro. A su lado apareció Antonia, su madre, quien siempre sabía que algo interesante iba a pasar cuando el nombre de su hijo resonaba con tanta alegría. —Hola, Toñete. Buenos días, señora —dijeron los chicos al llegar, aún jadeando. —¿Qué os trae por aquí? —preguntó Toñete, sin soltar del todo al perro. —Pues... nos hemos enterado de que te gusta recorrer los rincones de la villa y que conoces muchas historias. ¿Nos contarías alguna, si no tienes otras obligaciones? —preguntó Alicia, la más atrevida del grupo. Toñe...