Jacinto Ruiz, héroe ceutí en la defensa de Madrid (1808)
Jacinto Ruiz, héroe ceutí en la defensa de Madrid (1808)
El 12 de abril de 1779, España y Francia firmaron el Tratado de Aranjuez, por el cual España intervenía en la guerra de Independencia de los Estados Unidos. Dos meses después se cerró la frontera con Gibraltar y comenzó el Gran Asedio, apoyado por tropas francesas.
Ese mismo año, el 16 de agosto, nació en Ceuta Jacinto Ruiz Mendoza, hijo de Antonio Ruiz, subteniente de Infantería, y Josefa Mendoza, ambos de familia ceutí con tradición militar. Durante su infancia vivió confinado entre los muros de la ciudad, constantemente sitiada. Entre septiembre de 1790 y noviembre de 1791 sufrió uno de los sitios más largos, cuando Jacinto tenía apenas 11 años.
Ingreso en el Ejército
Siguiendo la tradición familiar, ingresó en el Regimiento Fijo de Ceuta el 17 de agosto de 1795, a los 16 años, como cadete. Tras cinco años de formación fue ascendido a segundo subteniente el 10 de julio de 1800 y, al año siguiente, destinado al Regimiento de Granaderos Voluntarios de Estado en Cádiz. Entre 1801 y 1803 esta unidad apoyó a los buques de la Armada en la Guerra Anglo-Española.
Tras la contienda, el regimiento fue trasladado a Ceuta durante tres años, cumpliendo funciones defensivas. Posteriormente fue enviado a Madrid, donde Ruiz fue ascendido a teniente el 12 de marzo de 1807. Su hoja de servicio señalaba: “Sirve bien su empleo”, y algunos testimonios lo describen como joven de valor y firmeza.
Situación política
El 27 de octubre de 1807, el Tratado de Fontainebleau permitió el paso de tropas francesas por España para invadir Portugal. En la práctica, la ocupación francesa se extendió a gran parte del país, generando desconfianza y desprotección. El Motín de Aranjuez de marzo de 1808, que provocó la abdicación forzosa de Godoy y la renuncia del rey, reflejó la tensión política creciente.
A la semana siguiente, el ejército del mariscal Joachim Murat se asentó en Madrid. La ciudad estaba ocupada sin guerra, y la autoridad real era prácticamente inexistente.
El 2 de mayo de 1808
El traslado de la Familia Real provocó la protesta de la multitud ante el Palacio Real. La intervención de los granaderos franceses generó un estallido de resistencia popular. A pesar de hallarse con fiebre, Ruiz acudió al cuartel y llegó junto al capitán Velarde. Algunos soldados y civiles solicitaron participar en la defensa del levantamiento.
El Regimiento de Voluntarios estaba formado en el patio del cuartel, con la misión de hacer retroceder a las tropas a sus cuarteles y evitar la unión con los civiles. Tras exponer razones para reforzar el Parque de Artillería, se envió la 3.ª compañía del 2.º Batallón, al mando del capitán Goicoechea, entre cuyos oficiales se encontraba Ruiz.
Toma y defensa del Parque
El Parque de Artillería estaba ubicado en el antiguo palacio de los Marqueses de Monteleón, con un perímetro amplio pero sin defensa exterior y con limitado armamento: seis cañones de a 8 y dos de a 4.
Goicoechea, Velarde y Ruiz penetraron en el patio, donde el capitán Daoiz, con la orden de no intervenir en la mano, rompió la prohibición y abrió las puertas a los civiles. Hombres y mujeres del barrio de Maravillas, como Manuela Malasaña y Clara del Rey, se unieron a la defensa. Velarde logró cerrar las puertas y desarmar al destacamento francés del edificio.
Ataques y defensa del Parque
Los defensores se posicionaron en ventanas, puntos de observación y en las piezas de artillería. Una columna enemiga se aproximaba por la calle Fuencarral. A la orden de fuego, los defensores provocaron bajas significativas y dificultaron el avance francés. Ruiz, herido en el brazo, fue asistido y volvió a su puesto en el cañón asignado.
El ataque enemigo se intensificó. Daoiz fue gravemente herido, y Velarde murió al intentar reforzar un punto débil. Ruiz, aunque herido, continuó resistiendo. Los detalles precisos de su acción no se conservan, pero se sabe que luchó hasta que una bala le atravesó el torso, cayendo al suelo. La lucha había terminado.
Traslado y muerte
Ruiz fue trasladado a su domicilio casi moribundo. Recibió cuidados de don José Rives y Mayor, y, ante rumores de fusilamiento, algunos amigos organizaron su fuga hacia Badajoz. Trasladado a Trujillo, falleció el 16 de marzo de 1809. Sus restos fueron enterrados en la Parroquia de San Martín y, en 1909, trasladados al obelisco del Paseo del Prado junto a los de Daoiz y Velarde.
Reconocimiento póstumo
La memoria de Jacinto Ruiz permaneció eclipsada por Daoiz y Velarde hasta 1888, cuando la reina regente María Cristina encabezó una suscripción popular para erigir un monumento, apoyada por instituciones del Estado, Ejército, Armada, el Ayuntamiento y el Regimiento Fijo de Ceuta.
El 5 de mayo de 1891 se inauguró el monumento en la Plaza del Rey de Madrid. El 10 de octubre de 1892, se inauguró en Ceuta la plaza del Teniente Ruiz con un busto en su honor. Cada año, en su ciudad natal, se recuerda su figura con un acto conmemorativo.
Jacinto Ruiz Mendoza, uno de los primeros oficiales en alzarse contra la ocupación francesa, forma parte inseparable de la memoria del 2 de mayo y del nacimiento de la resistencia española.
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