Cuando el pueblo aprendió a escuchar sus aguas El pasado siempre deja marcas. Antes de extinguirse, alza una vez más su voz en la memoria. La observación paciente durante las lluvias ofrece posibilidades de conocer detalles de la orografía pasada de un pueblo. Tal vez no se llegue a determinar con total certeza de qué tipo de accidente se trata cuando las formas del terreno presentan similitudes, pues ni siquiera los mapas y documentos antiguos coinciden siempre al nombrarlos. Mirando el calendario hacia abajo, vemos que los arroyos corrían por la población como venas silenciosas, guiando la vida sin que muchos repararan en su curso. Caminando entre calles y plazas, se notaba cómo el terreno había sido domado poco a poco, como si la naturaleza hubiera cedido con paciencia ante la mano humana. Algunas trazas de su antiguo recorrido aún se adivinaban bajo la piedra, la losa y el asfalto; otras, canalizadas con cuidado, habían desaparecido casi sin ruido. Era fácil imaginar el...