Miradas de una vida Qué extraño nos resulta la vida. Nos acompaña, está integrada con nuestro ser, y parece que la conocemos; creemos ser dueños de nuestros pensamientos, de nuestros actos, de nuestra manera de comunicarnos e incluso de nuestra forma de entender. Sin embargo, cuando disponemos de tiempo para reflexionar, o cuando el peso de la vida cambia, surgen ideas que antes pasaban desapercibidas. Mientras tanto, observamos la existencia como si fuera ajena, pero es un espejo que nos devuelve lo que no sabemos que sentimos. Entendemos lo que entendemos. Comprendemos por qué nos comunicamos, cómo lo hacemos y para qué; sabemos cómo funcionan los medios que utilizamos. De igual manera, sentimos que las expresiones corporales —sobre todo las manos— también comunican. Las observamos, asimilamos sus gestos y movimientos, y sabemos reproducirlos. Pero hay un tercer medio de expresión: los ojos. Y este lo entendemos bastante menos. Muchos perciben lo que los ojos comunican; ot...