La historia que no miramos Fachada del museo proyectado por Víctor Quintanilla Raigón, aún inacabado. Un edificio que, más allá de su forma, encierra la persistencia de un sueño levantado sin ruido, con la paciencia de quien cree en la cultura como legado. Imagen de archivo del autor Esta mañana las calles me han parecido tristes, quizá el gris, las gotas arrastradas por el viento y la soledad añadían ese matiz de un cuadro valioso, pero poco valorado. Mientras recorría los metros que me separaban de mi destino, pensé en varias personas de carácter mesurado, sobrados de talento y rebosantes de humanidad, que la historia no amó. Precisamente la historia más cercana, aquella con la que tropezamos a diario y que nos resulta tan indiferente, la dejamos pasar ante los ojos, como quien se sacude la humedad del rostro. Una tendencia que de tanto ejercitarla ahora reclama su espacio, y sin avergonzarse se coloca en el centro esperando los aplausos. Y es que hay lugares donde la histor...